60 refugiados detenidos en la frontera de Hungría por cruzar de manera ilegal

La Policía de Hungría ha detenido a 60 refugiados, por cruzar de manera ilegal la valla que impide la entrada desde la frontera con Serbia, ha informado una portavoz de la Policía húngara.

Viktoria Csiszer-Kovacs ha afirmado que los inmigrantes son sospechosos de haber levantado parte de la valla para conseguir entrar en Hungría, una acción que constituiría un delito según las nuevas leyes que entraron en vigor en la medianoche del lunes al martes, coincidiendo con el cierre del vallado.

Hungría, que ya ha recibido en lo que va de año a más de 200.000 inmigrantes y refugiados, limita desde este martes el paso a través de la frontera con Serbia para «canalizarlo» a través de «zonas de tránsito» controladas. El país se defiende frente a quienes lo acusan de actuar por libre: «No es justo criticar a un país por respetar las reglas».

La embajadora de Hungría en España, Eniko Gyori, ha explicado ante los medios de comunicación en qué consisten unas medidas que exponen cuál es actualmente la «prioridad máxima» del Gobierno de Viktor Orban. Las autoridades húngaras han apelado a las «obligaciones» internacionales para aprobar una serie de reformas que considera necesarias.

En este sentido, Gyori ha subrayado este martes que «un Estado sin fronteras exteriores no es un Estado» y ha aclarado que Hungría no «cerrará» los 175 kilómetros que comparte con Serbia, sino que «canalizará» la masiva llegada de inmigrantes.

Quienes intenten cruzar por zonas no reguladas o dañar la valla se enfrentan a penas de hasta cinco años de cárcel, dentro de unas medidas que también contemplan un endurecimiento de los castigos para los traficantes. La embajadora ha insistido en que «si alguien va a los puntos fronterizos no le va a pasar nada».

La nueva política se basa en la concentración de los solicitantes de asilo en «zonas de tránsito», donde los inmigrantes deberán esperar la resolución de su petición. Hungría, que ha reforzado el despliegue policial, ha prometido acelerar estos trámites y espera resolverlos en un máximo de «días», ha explicado Gyori.

En caso de que las autoridades determinen que el solicitante no cumple los requisitos, éste será devuelto al último país de tránsito, en este caso Serbia. El Gobierno húngaro considera Serbia un país «seguro» y, por tanto, entiende que los refugiados no tendrían por qué seguir su camino hacia el centro de Europa cuando ya se encuentran a salvo.

Cuotas, sí pero no ahora

Hasta el lunes, Hungría había recibido más de 191.000 inmigrantes y, según Gyori, ya se habrían superado las 200.000 llegadas. De este total, más de 170.000 han presentado solicitudes de asilo, pero sólo han llegado a resolverse 67.000 casos y únicamente en 2.093 se ha alcanzado una decisión final.

La embajadora ha afirmado que la mayoría optan por seguir su ruta sin esperar si Hungría está dispuesto a concederles el estatus de refugiado y ha defendido el ratio de aceptación. De las 2.093 solicitudes resueltas definitivamente, 1.738 han sido rechazadas, lo que supone un 17 por ciento de aceptación –un 35 por ciento si se elimina a la población kosovar–.

Gyori ha admitido que el sistema social alemán es «mucho más atractivo» que el húngaro y cree que, sin un consenso europeo, será imposible aplicar el sistema de cuotas que propone la Unión Europea para reubicar a 160.000 refugiados. Es necesaria, ha añadido, una solución «duradera» y «sostenible».

«Es muy importante el orden en que hacemos las cosas», ha advertido, ya que considera que, para llegar a pactar unas cuotas, antes «las fronteras tienen que funcionar». Asimismo, ha propuesto una mayor cooperación –económica y política– con países de origen y tránsito de los refugiados, medidas de retorno «eficientes» y la elaboración de una «lista única» de países seguros, entre otras medidas.

La «oveja negra»

Hungría cree que Europa ha respondido tarde a la crisis migratoria de los Balcanes al «concentrarse» únicamente en la ruta mediterránea hacia Italia. «Nadie quería darse cuenta», ha lamentado Gyori, al hablar de una ruta que «parecía con menos riesgo» a ojos de la mayoría de los países del continente.

Ahora que las autoridades húngaras han decido tomar por su cuenta medidas, Budapest alega que «no es justo criticar a un país que hace respetar las reglas». La embajadora en España ha recordado que su país sólo se limita a cumplir con las obligaciones» como los acuerdos de Dublín, en base a los cuales la resolución de las solicitudes de asilo corresponde al país de entrada.

Gyori ha percibido un «doble rasero» en las críticas hacia Hungría y ha reconocido que, para muchos líderes europeos, Orban es la «oveja negra». También ha advertido de la necesidad de salirse del «discurso políticamente correcto» para arrojar luz sobre una realidad que «no es ni blanca ni negra».

En esta línea, ha llamado a distinguir entre refugiados e inmigrantes económicos, por mucho que se pueda entender «personalmente» la situación de todos ellos. «No podemos acoger a todo el mundo que quiera huir de la pobreza», a pesar de que intenten escapar de una vida «muy difícil», ha apostillado.

La embajadora ha admitido que escenas como la de un grupo de policías lanzando la comida en un centro de recepción de inmigrantes son «muy feas», pero ha pedido que no se cuestione la labor de unas fuerzas de seguridad que están sobrepasadas e intentan hacer cumplir la ley. Gyori, por ejemplo, ha justificado que no se permitiese subir a los refugiados en trenes porque existe la «obligación» de acceder con documentación.

Seguridad

Gyori ha advertido de que gran parte de los inmigrantes carecen de documentación y de que muchos se hacen pasar por sirios tras la «invitación» de la canciller de Alemania, Angela Merkel, de aceptar a quienes huyen de la guerra en Siria.

La falta de controles y la procedencia de gran parte de los inmigrantes implica un «riesgo» en materia de seguridad, algo que «no se puede ignorar» cuando se habla de este tipo de flujos masivos, ha declarado la embajadora.

Sin embargo, al ser preguntada por la posible infiltración de terroristas, ha querido dejar claro que la cooperación entre las distintas fuerzas de seguridad europeas es «muy buena». «No se puede combatir el terrorismo sin cooperar entre nosotros», ha agregado.