Khaleesi, Reina, Símbolo

63 años de reinado la contemplan. Es a sus 89 la monarca más longeva de la historia del Reino Unido al superar a su tatarabuela la reina Victoria ( la de la época victoriana y tal) y no tiene dragones, tiene unos cuervos medio mutilados en la Torre de Londres para impedir que la profecía que dicta que el día que los pajarracos abandonen la Torre el Imperio Británico caerá, se cumpla. Es La reina Isabel II, y sí, le queda imperio, ella en sí misma es un símbolo tan portentoso de un país, que ha convertido su estampa en Imperio.

Su reinado, su estirpe, su descendencia y ascendencia se ha visto siempre envuelto de ese halo de misterio que solía envolver a la monarquía en los tiempos en los que ser Rey o Reina significaba algo, su corte, ha sido de verdad, una corte.

12 primeros ministros han desfilado ante ella, incluida la dama de hierro, Margaret Thatcher. Sus ojos y su cetro de poder han contemplado más guerras que cualquiera que en los siglos XX y XXI haya ocupado un lugar en el orden mundial.

Isabel II es la reina más reina de todas las que aún quedan en el mundo, es tan reina que me río yo de ser Khaleesi. Su imagen ha sido siempre la misma, jamás se ha salido del guión, jamás ha dejado de hacer gala de su exquisita educación y quienes la conocen aseguran que es un estandarte vivo de lo que se llama la “flema británica”.

Muchos esperaban su abdicación hace años en su hijo, Carlos de Inglaterra,  pero se ha hecho mayor, por lo menos, en mi imaginación es casi tan mayor como la propia Reina y los británicos quieren un monarca joven el día que les falte Isabel. Quieren formar parte de esa Europa monárquica que ha renovado prácticamente a todos sus cabezas de cartel. Es por ello que se especula con la posibilidad de que el día que su corazón Windsor deje de latir, Carlos abdicará en su vitoreado hijo Guillermo.

Guillermo tiene esa imagen pulcra de joven sanote que su padre nunca ha tenido. Y la sonrisa de Diana, eso es importante. Guillermo fue el jovencito deseado por todas las damas y no damas del Reino Unido, hasta que se le empezó a ver el cartón y se asumió que su corazón pertenecía a su compañera de estudios Kate Middleton. Guillermo no está manchado, de momento, por los escándalos de un matrimonio sin amor, lleno de infidelidades y conversaciones telefónicas bizarras. Tiene un hermano, eso sí, a quien te encontrarías en Magaluf sin sorprenderte ni un ápice.

El caso es que Isabel lleva 63 años en su trono, viendo la vida pasar, pero demostrando su carácter.

Isabel ha aguantado chaparrones y de qué manera, ascender al trono en plena posguerra, no debió ser fácil, como tampoco ser reina durante los años más crueles del terrorismo en Irlanda del Norte. Tuvo que aguantar incluso que se especulara con que tuvo algo que ver con el trágico accidente que se llevó la vida de quien ya no era su nuera, Lady Diana, a quién el pueblo adoraba y todas esas cosas que ya sabemos. Al final escampó y una vez el Reino Unido superó la muerte de la Princesa todo siguió su curso. Y es que parece que su reinado será infinito, ¿Alguien se imagina un Reino Unido sin Isabel? ¿Sin sus bolsitos, sus sombreritos, sus joyones en las buenas ocasiones y su duque de Edimburgo colgado del brazo?

*Nota final  a  propósito del Duque de Edimburgo: A mi, siempre me ha recordado a Honorato, no sé si recordaréis los sketches de Rosa María Sardá, aquellos en los que ficcionaba un matrimonio anodino con un señor al que manejaba a su antojo. Pues aunque cuentan las malas lenguas que el Duque ha sabido ser Duque muy bien, a mi, siempre me ha recordado a Honorato. Bah, cosas mías.