Isabel Pantoja seguirá en la cárcel, denegado el tercer grado

El juez del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria número 2 de Andalucía ha desestimado el recurso de reforma que la defensa de Isabel Pantoja presentó en mayo pasado en el que pedía el tercer grado, manteniendo que la interna debe permanecer en el régimen ordinario de segundo grado, tal y como también estima el fiscal.

Los argumentos que se exponen en el auto, notificado este lunes, son, entre otros, que Isabel Pantoja está condenada por un delito enmarcado en lo que ha dado en llamarse “corrupción política”. En este sentido, se precisa que conforme a los hechos probados de dicha sentencia, la penada, “persona de relevancia pública indudable, durante los años 2003 a finales de 2006 se dedicó a enmascarar las ganancias ilícitas que afloraba su entonces pareja sentimental, Julián Muñoz Palomo, en las propias ganancias lícitas procedentes de sus actividades artísticas”.

 

El juez desmonta todos los argumentos de la defensa de Isabel Pantoja

En el auto del juez de Sevilla se responde que no tiene sentido aducir motivos de reinserción social por parte de Isabel Pantoja porque en su caso no precisa de tal reinserción, pues nunca dejó de estar socialmente insertada y el delito no responde a ninguna disfunción social. Además, se tiene en cuenta que la conducta se prolongó durante varios años, con independencia de que sea un solo delito.

“Tampoco existe -dice el auto- una correcta y completa concienciación del mal causado con el delito cometido”. “No es lo mismo arrepentirse del delito cometido que el pesar por haber tenido que ingresar en la cárcel; no es lo mismo la conciencia del daño social extremo que conlleva la corrupción que subyace al delito cometido, que la del perjuicio personal que conlleva el ingreso en prisión”, se incide.

Se indica que en un informe psicológico, “la interna manifiesta conciencia de haber sido víctima de algo en lo que realmente no ha participado y de estar sufriendo algo que no merece y esto no puede considerarse asunción del delito, algo que es fundamental a efectos de clasificación en tercer grado, especialmente en unos hechos como los que nos ocupan”.

Tampoco se puede atender el argumento de sus condicionamientos profesionales, apuntando que “cualquier persona con una vida profesional, máxime de la clase de la penada, que comete un delito, no puede ignorar que la misma va a verse perjudicada”. “Quizá, de haber tenido eso en cuenta antes y no después, la penada no se vería en la situación en que ahora se ve”, se apunta.

También se rechaza una incorporación progresiva al medio abierto mediante un programa individualizado del cumplimiento, algo que no ha sido solicitado a Instituciones Penitenciarias ni el equipo técnico ha considerado preciso proponerlo a la Junta de Tratamiento.