Vigo sale a la calle con su alcalde por la sanidad pública

Nuñez Feijóo vuelve a equivocarse en Vigo; está vez por el “nuevo” hospital. Más de doscientas mil personas se lo han dejado claro. El que iba a ser el buque insignia de la sanidad gallega con gestión privatizada, es un fiasco. Conocemos mediante impactantes imágenes realizadas por pacientes y trabajadores la ruinosa situación del centro hospitalario, abierto hace apenas 2 meses. Y desde hace dos días la posibilidad de que una paciente haya muerto por infección de aspergellus, contraída en en el centro.

Abel Caballero que ha apoyado la movilización social y de los trabajadores sanitarios de Vigo haciendo un llamamiento a la ciudadanía para que se movilizara en las inmediaciones del Hospital y participara de la gran manifestación contra la privatización de la sanidad pública, llamando a otros alcaldes de la zona para que ‘lo acompañasen’.

El Alcalde afirmó tras una reunión con la junta de personal del área sanitaria de Vigo que: “El hospital privado que están abriendo en Vigo tiene la mitad del tamaño que se preveía, se construye sin laboratorio, no tiene las especialidades del área sanitaria que nos correspondían”. Añadendo que los trabajadores sanitarios estaban también alarmados por otras cuestiones que tienen que ver con las urgencias y el aparcamiento, para el que exige su gratuidad frente a los elevados precios previstos: ‘va a ser carísimo y le va a costar a enfermos, familiares y trabajadores una cantidad importante’.

Y Vigo salió a la calle junto a su alcalde. Y no por la primera vez. Esta vez más de doscientas mil personas colapsaron la ciudad. Los vigueses liderados por su alcalde ya se movilizaron en defensa de su aeropuerto, en junio de 2013, con una manifestación multitudinaria en la denunciaron las ayudas públicas de la Xunta a los aeropuertos de Santiago y A Coruña, y que se negaban a Vigo. En 2010, más de 300.000 personas participaron en la manifestación contra la unión de las dos cajas gallegas convocada bajo el lema ‘Pola defensa de Vigo, non á fusión’, una fusión dirigida por Feijóo y que resultó ser uno de los mayores agujeros del sistema financiero español.  Ayer también, se ha movilizado en defensa de la sanidad pública y en contra del modelo de privatización de Feijoo.

La ciudad más importante de Galicia, cuenta con un alcalde, Abel Caballero, que ha sido un activista en la defensa los intereses de la ciudad frente a la Xunta y al gobierno de Rajoy, y esto ha tenido un resultado en las urnas, cuando los partidos tradicionales han obtenido unos más que discretos resultados, Abel Caballero, del PSOE y tras ocho años como alcalde, obtuvo una abrumadora mayoría absoluta con el 51% de los votos. El mejor resultado de todas las grandes ciudades de España.

Vigo a Feijoo se le ha atragantado, su intento de perjudicar al alcalde a costa de los intereses de la ciudad ha sido una estrategia nefasta, la reacción ha sido la contraria y el regidor ha representado el papel ‘localista’ en el que la ciudad se reconoce. El presidente de la Xunta aplicó durante años la política del cacique, muy propia de los responsables políticos del PP de Galicia, como aquel alcalde de la provincia de Orense que puso el alumbrado asimétrico y cuando alguien le preguntó el motivo de aquellas zonas de sombra, no titubeo en la respuesta, los que no tienen farola son los socialistas.

Su pretensión de hacer un gran hospital, y ganarse a la ciudad, le ha salido mal a Feijóo

El nuevo hospital que debe atender a una población de 600.000 personas, y ser el centro de referencia de especialidades, es finalmente un negocio producto de la colaboración con empresas privadas por el que éstas se harán cargo de la financiación y de la construcción del hospital, a cambio de un canon de 72 millones de euros durante 20 años y la explotación de los servicios no sanitarios; aunque también alguno de los sanitarios como el laboratorio, y de las pruebas tecnológicas que estarán en manos de empresas privadas. Empresas muy conocidas, puesto que son las mismas que han recibido servicios en la sanidad madrileña o en la valenciana. El resultado hasta ahora, es el de una construcción nefasta, faltan servicios y los que hay son un desastre: el catering externo de comidas, los enfermos tienen que pagar el agua, y los precios del parking y de la televisión.

Cuando Nuñez Feijóo apeló a su conocimiento en esta materia para presentar el proyecto tenía razón: él es el pionero en la privatización de la sanidad; cuando era el número 2 de Romay Beccaria, entonces Conselleiro de Sanidade, crearon el tristemente conocido como Instituto Galego de Medicina Técnica (MEDTEC). En 1998, precisamente en Vigo, seis personas murieron en un quirófano de O Meixoeiro (el antiguo hospital) infectadas por el Aspergillus. Los quirófanos funcionaban con autonomía y dependía de ese primer experimento de privatización de los servicios sanitarios puesto en marcha por Núñez Feijoo. Después, fueron fichados por Aznar para el gobierno de España, Becaria como Ministro de Sanidad y Feijo presidente del Insalud.

Ahora, el modelo privado, el aspergillus y la torpeza de Feijóo han sacado a centenares de miles de personas a la calle. Uno de los posibles ‘delfines’ de rajoy se queda colgado del alambre, de uno que sujeta el socialista Abel Caballero.