Venta de cadáveres, una oportunidad para emprendedores

«Si usted desea tener éxito debe buscar nuevos caminos, en lugar de recorrer los caminos tradicionales y trillados del éxito, que todos conocen».

Siguiendo esta senda marcada por Rockefeller, las ideas que conducen al éxito empresarial pueden venir de la mano de… secuestros simulados, perfumes con tu ADN, mascotas de piedra o un generador de excusas. Son negocios que han hecho millonarios a sus creadores.

Al fin y al cabo no todo está inventado, o mejor dicho, tocar la tecla del triunfo radica en poseer algo que alguien desea. En este contexto,

¿Sería un nicho de negocios para emprendedores montar una empresa de venta de cadáveres?

La investigación médica necesita de cadáveres, o mejor dicho tejidos o compuestos humanos para avanzar. Por otra parte, la muerte es algo desgraciadamente demasiado caro. Inhumación, incineración, funeral…. una factura que suma miles de euros -la media es de 3.500- y que si no ha contratado un seguro supone una carga más a sumar a la pena por haber perdido a un familiar querido. Bastaría con intermediar entre ambos: correr con los abultados gastos del entierro y facilitar a los investigadores los tejidos que precisan por un precio. ¿Redondo no?

Aunque la idea pueda parecer simple, el asunto no es tan fácil. En España, uno y otro van por separado. El camino habitual es conocido, del tanatorio al cementerio.  Y para quienes quieren donar su cuerpo a la ciencia, se consigna en su testamento y de lo demás se encargan determinadas empresas públicas. Son los llamados biobancos.

Aunque sean de naturaleza pública, la ley no dice nada en contra de pudieran hacerse con capital privado. Ahora bien, la limitación es tajante, el uso ha de ser para investigación médica y han de respetar la imposibilidad legal de vender un cadáver.

Ahora bien,

¿Sería posible proveer de tejidos a los investigadores gratuitamente, pero cobrándoles unos precios ‘digamos que fijos’ por su transporte? 

Las universidades españolas no disponen de un marco normativo que regule el uso de cadáveres y restos humanos con fines científicos. La única legislación sobre la materia data de 1932 y fue elaborada durante la II República.

Aparentemente, sería un negocio digamos que bordearía la legalidad, pero no necesariamente ilegal. Nadie impide poner condiciones -y precio- en el traslado, siempre y cuando no se comercie con el cuerpo.

De hecho, en el país más avanzado del mundo, Estados Unidos, ya existe. La venta de cadáveres, ‘perdón’ el traslado de cadáveres, para la ciencia en Estados Unidos esta tasado: una cabeza congelada cuesta $500, un pie $200, un torso $1,500 a $1,800, una rodilla $300 y una mano $125. Un cuerpo completo se traslada entre $2,000 y $3,000.

Es la ley de la oferta y la demanda. Cuando a los anatomistas de Estados Unidos no les bastaban los cadáveres de criminales ejecutados para la investigación, los robaban, o más bien pagaban a alguien para que los robara, concretamente a los conocidos como “hombres de resurrección”. Eso ocurrió a lo largo de los siglos XVIII y XIX y aunque ahora ya no es así, los estudiantes e investigadores siguen necesitando cadáveres.

Empresas privadas de investigación médica, firmas que fabrican aparatos médicos y centros de formación quirúrgica necesitan órganos y tejido humano. Esta demanda ha hecho surgir una nueva industria en EE.UU, la de la adquisición y venta de cadáveres o partes del cuerpo.

Un documental de la BBC“The resurrection men”  relata el nacimiento de una negocio que se dedica a la venta de cadáveres. Allí trabajan 40 personas, Sherves, dueño de la empresa, y también su esposa y sus hijos. La empresa se llama Research for life.

“A algunos no les gusta que nos llamen banco de tejidos. La realidad es que si vas a un banco normal ¿qué esperas encontrar allí? ¿Dinero? Pues si vas a un banco de tejidos, encontrarás tejidos”, comenta uno de los socios.

Todos los cuerpos que reciben fueron entregados de forma voluntaria. “La gente toma la decisión de donar su cuerpo, no los forzamos, nadie roba un cuerpo de la tumba”, asegura el empresario. 

A pesar de que en EE.UU es ilegal vender partes del cuerpo, estas empresas encontraron la manera de hacer negocios de forma legal. Cobran no por el cuerpo en sí, si no por el servicio de proveerlo. 

La mayoría de las empresas del sector están concentradas en la ciudad de Phoenix. El motivo es que la zona es muy popular para jubilarse, por lo que hay un alto número de ancianos.

Una residente de la ciudad declara que “cuando muera, mis hijos solo tienen que llamar a Research for life, siempre quise donar mi cuerpo a la ciencia y que hagan lo que quieran”.

En España el complejo papeleo y las necesidades económicas podrían convertir la donación de cadáveres a la ciencia en todo un negocio.

Parafraseando a Rockefeller: «Siempre intenté convertir cada desastre en una oportunidad».