Caos en el segundo encierro de Cuéllar

El segundo encierro de la localidad segoviana de Cuéllar, protagonizado por toros de la ganadería salmantina El Canario, ha discurrido este lunes complicado tanto por el campo como por las calles, aunque se han saldado sin heridos.

Solo uno de los seis bravos ha conseguido completar el recorrido, mientras que los otros cinco han sido recogidos en distintos puntos tras ser anestesiados.

El propio alcalde de la villa, Jesús García, ha calificado la jornada como un “desastre” después de una conducción “alborotada” en el tramo campestre y la huida de tres astados en la zona del embudo hacia el casco urbano del municipio, lo que ha causado el pánico entre vecinos y espectadores.

El punto que han alcanzado los animales, la Cuesta de Castilviejo, uno de los más altos de Cuéllar, se encuentra cerca de unos bloques de viviendas, a alrededor de un kilómetro del centro urbano, una distancia que un toro puede cubrir en poco tiempo, según el regidor.

Los caballistas han logrado no obstante reconducir a los bravos hasta el campo, lo que ha posibilitado alrededor de 40 minutos después un segundo descenso con dos de ellos, que finalmente no han completado el tramo urbano debido al cansancio.

La jornada ha dado comienzo a las 8.00 horas. La salida de los corrales del río Cega ha transcurrido con tranquilidad, si bien el paso ha sido agitado por el campo, donde los caballistas han tenido que emplearse a fondo para controlar la manada por la veloz carrera de los astados.

Dos de los animales han quedado descolgados, uno de ellos en un patatal y otro a unos metros de lo alto del embudo, el tramo que marca el inicio del recorrido urbano, donde ayer un vecino de Rentería (Guipúzcoa) falleció tras sufrir una cornada fulminante en el corazón.

Arropados por los jinetes y los bueyes, los cuatro restantes han comenzado el descenso por este tramo cinco minutos antes de las 9.30 horas, la hora en que está prevista la entrada en las calles.

Ha sido en la parte media del embudo donde tres de ellos han emprendido la carrera hacia la Cuesta de Castilviejo, donde los jinetes han podido recuperarlos y han evitado que alcanzaran el centro de la localidad.

De los astados, solo uno ha logrado completar el recorrido, mientras que un quinto ha sido anestesiado en el embudo y el sexto, que permanecía en el campo, ha quedado sedado allí.

Además, dos de los tres toros escapados, que han conseguido cubrir parte del tramo urbano tras ser reconducidos y han propiciado momentos de peligro al derrotar constantemente contra las talanqueras, también han tenido que ser dormidos ante la imposibilidad de llegar al coso. En el campo, el tercero de ellos ha tenido igual desenlace.

El alcalde ha subrayado en declaraciones a Europa Press que los toros que este lunes han protagonizado el encierro son reses muy bravas, con mucha casta y pureza, a lo que se suma el carácter imprevisible de un animal de estas características. “No es que la gente haga las cosas mal”, ha puntualizado Jesús García, quien ha valorado el trabajo de los caballistas y su esfuerzo por corregir las situaciones.

El encierro ha finalizado sin heridos, según ha confirmado el cirujano jefe de la plaza de toros, Pablo Vázquez.

Los de Cuéllar están reconocidos como los encierros más antiguos de España y cuentan con la declaración de Interés Turístico Nacional. Cada año hasta la villa llegan miles de personas atraídas por esta cita taurina, que discurre por el campo y por la ciudad. En esta edición se han inscrito 475 caballistas, aunque solo 40 están autorizados para conducir el ganado por el campo.