No caigamos en la ‘TRUMPa’

Ese señor enfadado que es Donald Trump,  a quien le nace el peluquín prácticamente desde unas cejas “neronianas” que no sugieren nada más que maldad y perversión, lleva muchos años dando que hablar, no solo por sus provechosos negocios y su influencia económica en el país de los libres.

Allá por finales de los 80 y los noventa los Trump eran como los Kardashian, pero gracias a Thor, no existía el instagram, por lo que nos ahorrábamos los selfies del trasero de su entonces esposa, Ivana, que nos “regalaba”, por contra, dorados posados en el ¡HOLA!. Dorados por todo, por su impoluto moño cardado, su vestido de lentejuelas y cada moldura de cada una de sus mansiones. ¡Qué bonicos eran los Trump!

Tenían una hija, Ivanka, muy guapa ella, que al final resultó que no solo era guapa y rica, también era lista, pero eso es otro capítulo aparte…En fin, que ya por aquel entonces se veía de qué palo iban los Trump, y sus dimes, diretes, divorcios y peluquines erán lo más de las sobremesas, entre Cristal y Topacio.

Total, que ahora hay un montón de señores trajeados que se hacen llamar republicanos que ven lógico darle un voto de confianza a este hombre y sentarle en el sillón del despacho Oval, totalmente embaucados por esa promesa de América para los americanos que, ni corto ni perezoso y con bastante menos educación, va haciendo por los mítines y caravanas con chili con queso que va plantando por la geografía estadounidense.

Se olvida el señor Trump, que va de Capitán América por la vida, de que si algo ha caracterizado a su país, o al menos eso han vendido en sus eslóganes, es que era el lugar ideal para conquistar el Sueño Americano, y ¿A quién iba dirigido ese mensaje? Pues a toda esa fuerza motriz que ha sido desde tiempos inmemoriales Estados Unidos, la inmigración.

Un país arrebatado a los nativos, y hecho de ingleses, irlandeses, italianos…”These are the hands that built América” cantaba el irlandés Paul Hewson (Bono para los amigos), en la banda sonora de esa peli regulera de Scorsese que es Gangs of New York.

Aunque lo cierto, es que la inquina principal de Donald Trump va contra los hispanos, que son muchos en Estados Unidos, que contribuyen activamente en el desarrollo de su país y que, qué leches, son una masa electoral más que considerable que el empresario está desdeñando por completo. Pero no sólo a ellos, también aquel que tenga el suficiente sentido común como para valorar a quién le otorga su voto. La gente normal, la que no es racista, ni xenófoba, ni tiene nada en contra de los mexicanos  otros latinos,  no va a apoyar a este espécimen trasnochado en el que tanta fiesta “yuppie” de los 80 ha hecho mucha mella.

Las campañas contra él se suceden, los famosos de medio mundo (Ricky Martin, Jaqueline Bracamontes, América Ferrara…) los más influyentes, los más sanos y microbióticos ya le han mostrado públicamente su rechazo, no solo los que comparten raíces latinas: el canadiense Neil Young le ha prohibido usar el “Rocking in the free wold” en su campaña, Rob Schneider  le ha dedicado unas perlas y por supuesto los Brangelina, que estoy esperando a ver si me los cruzo y me adoptan.  Pero además, importante, la NBC ha roto su contrato con él en el programa The Apprentice.

Los que dan miedete, pero poco, son los que sí le apoyan ese 24% de los votantes republicanos que según las encuestas le mantienen el apoyo. ¿Esos de dónde se han escapado?

En fin, Trump sigue ofreciendo su bochornoso espectáculo alrededor del mundo y hace no mucho expulsó al periodista Jorge Ramos de una de sus ruedas de prensa por saltarse el turno de preguntas. La comunidad periodística está con él, al menos no se nos ha ido del todo la olla a todos,

En fin, amigos del otro lado del charco, no caigáis en la ‘TRUMPa’, Estados Unidos es una república, no necesita bufones en la corte.