Rifa de Tronos, una nueva ‘Esperanza’

Es Darth Vader, el Señor Oscuro Sauron y Tywin Lannister todo en uno. Es el epítome de la maldad, la grandeza de la perversidad reducida a un cuerpo menudo de mujer del que asoma un cardado rubio.

Niños no temáis al Coco ni a Mourinho, da bastante más miedo la señora Esperanza Aguirre Gil de Biedma.

La última de mi súper villana favorita, y sí, lo digo con admiración porque su maquiavélico proceder jamás mancha de barro su inmaculado atuendo, es proponer un pacto al siempre dispuesto a salir en una foto, Antonio Miguel Carmona, para convertir en esa ninfa de la política que es Begoña Villacís, de Ciudadanos,  en alcaldesa de Madrid.

A punto de terminar agosto Esperanza sigue aferrada a arrebatarle el trono de hierro a Manuela Carmena. Qué mal le ha sentado que la jueza ocupe el asiento que ansiaba para ella, pero que está dispuesta a rifar para que la alcaldesa del apoyo popular, que no Popular, levante su mediático trasero de su butaca. Cualquiera menos ella, parece ser.

Y va a seguir dale molino aunque no tenga ni pies ni cabeza, aunque sepa de sobra, que es una propuesta quijotesca, una utopía del liberalismo que abandera, una soberana chorrada como un castillo. Pero Esperanza es así, y de todas sale victoriosa cantando un Chotis vestida de Chulapa.

¿Cuál es el secreto de Esperanza? Es un misterio por resolver, “un quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos, estamos solos en la galaxia o acompañados” que cantaban los Siniestro Total.

En mi opinión su fórmula de la Coca Cola, es que va a su bola, como los Pecos. ¿Que en Génova cantan Do? Pues ella entona un La. Un La, la, la, la, lá, Mariano, cada uno por su lado. Es la enfant terrible que, ya crecidita, sigue desafiando a su padre como la adolescente rebelde que en su corazón es, y debe partirse de risa cuando piensa en los tatuajes, los cueros y las motos de Cristina Cifuentes, aficionada…

Esperanza Aguirre es una marca, es Chanel, es Dior,  pero no es Hacendado. Es un logo perfecto de sí misma y un sello que va estampando en las portadas de los diarios, sin que el PP pueda hacer nada.

Pero no quiero ser aguafiestas,  que yo soy fan, pero fan, fan , fan de la maleficencia de Esperanza, y sin querer hacer spoilers, no está de más recordar cómo terminaron Darth Vader, el Señor Oscuro Sauron y Tywin Lannister.