¿Tiburones en las playas de Cádiz?

 

Hace unas semanas un surfista era atacado por un tiburón en las playas de Sudafrica mientras participaba en un campeonato sobre las olas. Los avistamientos son frecuentes y en las costas y playas cunde la preocupación.

El escepticismo se ha tornado inquietud entre los bañistas de medio mundo. En una playa norteamericana quedó varado hace unos días un pequeño escualo. Cuando estas noticias se producen salta una alarma que obliga a vigilar más allá de lo razonable, en ocasiones. Apenas se producen muertes por los ataques de los tiburones. Menos que por las embestidas de los hipopótamos, pero aun así mucho más espectaculares.

En Cádiz, exactamente en Barbate, donde los atunes son los dueños del Atlántico, se creyó haber avistado un par de tiburones. Cundió el pánico, la playa entera se hizo un tumulto intentando ver, a pesar del sol, sobre las plateadas aguas oceánicas. Nada. Finalmente sí, un par de aletas deambulando a la izquierda y a la derecha, a babor y a estribor.

Pero no todo es lo que parece, ni lo que se quiere creer que es. Al final, las cosas solo son como son, y como es razonable que sean. Los temibles tiburones solo son los mismos atunes que se pueden degustar en los restaurantes del pueblo.

¡Qué poco glamour!