«Mátenme ya, no quiero esperar 20 años en el corredor de la muerte»

Daniel López, un joven de 27 años de edad condenado a muerte por el atropello de un policía quería morir. Por ello no recurrió la condena a la pena capital impuesta en 2010. Había expresado su deseo de suicidarse y de no esperar veinte años en el corredor de la muerte a la espera de la ejecución.

El estado de Texas le administró la inyección letal el pasado 12 de agosto. Ahora bien, Daniel López sufría una discapacidad mental que le impulsaba a esos instintos suicidas. De hecho renunció durante el juicio al pacto que le ofrecía el fiscal, cadena perpetua si se declaraba culpable. López prefería poner fin a sus días. Desde entonces, hace ya cinco años, reclamaba de manera constante que se aceleraran los trámites de su ejecución.

Sus últimas palabras fueron: «Espero que esta ejecución ayude a mi familia y también a la familia de la víctima. Lo siento por haberlos hecho pasar a todos por esto, lo siento. Espero que nos encontremos en el cielo».

López insistió en reiteradas ocasiones que quería morir

El caso de López se remonta a la medianoche del 11 de marzo de 2009 en Corpus Christi (Texas). Fue cuando agredió a un policía que le trataba de detener por una infracción de tráfico. A continuación emprendió la huida. Al saltarse un control policial atropelló mortalmente a otro agente. Fue interceptado minutos después en otro control, donde recibió disparos en el brazo, cuello y espalda.

En la vista oral, tras rechazar el acuerdo propuesto por la fiscalía, fue declarado culpable y condenado a muerte. Nunca aclaró si el atropello fue accidental o intencionado. Desde entonces ha insistido en reiteradas ocasiones que quería morir: «Mátenme ya. No le veo el punto a esperar 20 años a que finalmente decidan ejecutarme», dijo el reo en una entrevista.

Pero sus abogados no le hicieron caso y recurrieron, en contra de su voluntad, a todas las instancias posibles para evitar la ejecución. David Dow, uno de los letrados, alegó que López sufría una «enfermedad mental grave y evidente» que le llevó a utilizar el sistema de justicia criminal para «suicidarse, su historial, bien documentado, de conducta irracional y tendencias suicidas» así lo demostraba según el abogado.

López es el décimo preso ejecutado en 2015 en Texas, la misma cifra que el estado sureño alcanzó en todo 2014. López fue declarado muerto a las 18.31 hora local (23.31 GMT), quince minutos después de recibir una inyección letal en la cárcel de Huntsville (Texas), según notificó el Departamento de Justicia Criminal del estado sureño.