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Grecia sigue viviendo horas cruciales después de que su Gobierno llegara in extremis a un acuerdo con sus socios europeos para lograr un tercer rescate. El Parlamento lo ha aprobado a regañadientes, pero lo más complicado sigue siendo convencer a los sufrientes ciudadanos griegos.

Fueron necesarias 17 horas de tensas reuniones para alcanzar un acuerdo que impone unas durísimas condiciones a Grecia. Entre ellas, un fondo de privatizaciones controlado por la troika de 50.000 millones, de los que la mitad irá destinada a recapitalizar bancos, un 25% para reducir la deuda en función del PIB y el 25% restante para inversión productiva. Además, Grecia tampoco ha evitado que el FMI esté involucrado en este rescate que también obliga a aplicar incómodas reformas en temas como las pensiones o el IVA. A cambio, se menciona por primera vez por escrito la posibilidad de reestructurar la deuda y la Comisión Europea desembolsará 35.000 en un máximo de 5 años para fomentar el crecimiento y el empleo.

Estos dos últimos puntos son los que está utilizando Alexis Tsipras para convencer a los griegos de que el acuerdo merece la pena. Sin embargo, toda la calma que ha logrado de puertas para afuera, se le puede volver en contra a nivel nacional.

32 de los diputados de Syriza votaron en contra de las medidas pactadas con Europa y la mitad de la dirección del partido también rechaza de plano el acuerdo. De momento, quien ya ha dimitido es la viceministra de Finanzas y el primer ministro, Alexis Tsipras, podría estar preparando una amplia remodelación de Gobierno, que podría ir más allá del cambio de ministros.

Y no abandonamos Europa ni el euro, pero lo hacemos para hablar de un tema bien distinto. Finalmente el ministro de Economía, Luis de Guindos no será el presidente del Eurogrupo después de que haya sido reelegido el socialdemócrata holandés Dijsselbloem.

La elección se ha producido mediante votación secreta por los ministros de Economía y Finanzas del Eurogrupo y supone un mazazo para el Gobierno español, después de que Rajoy y el propio Guindos se hayan mostrado siempre muy seguros de su victoria. Dijsselbloem, quien se estrenó en el cargo con un fuerte tropiezo en el rescate a Chipre, finalmente se ha salido con la suya sorteando críticas como la de Francia, que le acusaba de no hacer todo lo posible para recomponer las negociaciones con Grecia tras el referéndum.

Parece, por tanto, que Grecia y su economía siguen amenazando con aguarle las vacaciones a más de uno, pero mientras tanto, en esta semana que acaba, también ha ocurrido todo esto.