Tsipras defiende el no, pero descarta la salida del euro

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, ha descartado que Grecia pueda salir del euro empujada por sus acreedores internacionales (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) porque “el coste es demasiado grande”.

Por otro lado, el miembro del Consejo Ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE) Benoti Coeure ha afirmado que la salida de Grecia del euro ya “no se puede descartar” y ha alertado de que “pondría en duda la naturaleza de la moneda única”.

Coeure ha sostenido que “es el resultado de la decisión del Gobierno griego de poner fin a las discusiones con sus acreedores internacionales y de recurrir a un referéndum” que se celebrará el próximo domingo para que la ciudadanía diga ‘sí’ o ‘no’ a los planes de Bruselas.

Interrogado sobre si cree que la responsabilidad de la situación actual es exclusivamente del Gobierno de Alexis Tsipras, ha subrayado que la decisión de “suspender las negociaciones fue de las autoridades griegas” y que “sorprendió” a la UE porque se habían producido avances.

A este respecto, el consejero del BCE ha recalcado que “la propuesta que se hizo la semana pasada era mucho más favorable” que las ofertas anteriores porque “daba tiempo y autonomía a Grecia para reformar su economía”.

Coeure ha asegurado que, en el caso de que los griegos digan ‘sí’ “las autoridades europeas encontrarán la manera, de una u otra forma, de cumplir con sus compromisos”, subrayando que se trata de “una cuestión política”.

En el escenario contrario, ha sostenido que “supondría rechazar la oferta de los 18 países de la eurozona” y, por tanto, “sería muy difícil reanudar el diálogo” ya que tanto la UE como el Fondo Monetario Internacional “han llegado hasta el límite de lo aceptable”.

Sobre las consecuencias de la posible salida de Grecia del euro, ha advertido de que para Atenas “sería una tragedia” porque “sería dar marcha atrás en una trayectoria de crecimiento”, dado que “no podría beneficiarse de la solidaridad europea” y “la austeridad sería mucho peor”.

Para la UE supondría “un reto” porque “pondría en duda la naturaleza y el funcionamiento de la moneda única”, lo que generaría “fragilidad”. Como respuesta, ha llamado a “fortalecer el marco institucional” para lograr “el equilibrio entre responsabilidad y solidaridad”.