Peleas de gallos: el negocio de la ‘zoomafia’

Las peleas de gallos pudieran considerarse como parte de la ‘zoomafia’, el calificativo que los activistas proderechos de los animales utilizan para definir a aquellas organizaciones que trafican con todo tipo de especies, sea para su venta, utilización médica o simplemente para ganar dinero con sus peleas.

Siempre y cuando fueran ilegales, por que el caso es que, en España, este asunto queda a la voluntad de los legisladores autonómicos y en Canarias y Andalucía se mira hacia otro lado amparándose en una supuesta herencia cultural y calificándolas de “riñas y no de peleas”.

De hecho existen criaderos de gallos destinados a tal fin e incluso una Federación Andaluza del Gallo Combatiente Español en Andalucía y en determinadas zonas del archipiélago existe una larga tradición en este tipo de espectáculos con animales. Razones que se esgrimieron en el debate Parlamentario en 1991 en Canarias donde se aprobó una ley para la protección de los animales.

En esa legislación se califica de “especialmente indeseable, la posibilidad legal de hacer negocio lucrativo de espectáculos basados fundamentalmente en el maltrato, sufrimiento y muerte de animales”, pero se hace una excepción en “el caso de las riñas de gallos en aquellas localidades en que tradicionalmente se hayan venido celebrando”.

Se prohíbe “el fomento de estos espectáculos por las Administraciones Públicas, no autorizando nuevas instalaciones, y, especialmente, no favoreciendo la transmisión de estas aficiones a las nuevas generaciones mediante la exigencia de que se desarrolle en locales cerrados y prohibiendo su acceso a los menores de 16 años”.

Un negocio multimillonario

En España, Francia, Italia y Latinoamérica este negocio clandestino mueve millones de euros -aunque los europeos se decantan más por las de perros que por las de gallo-. Según el informe italiano Zoomafia 2001, los ingresos de la Mafia por las peleas de animales supera los 750 millones de euros.

Las apuestas rondan los 30-50 euros, pero se hacen peleas “de élite” en las que participa gente con gran poder adquisitivo donde las apuestas se disparan a miles de euros. Las investigaciones en la operación Reñidero de la Guardia Civil, que desmanteló el pasado 3 de junio una red de peleas de gallos en una nave ilegal en un poblado marginal en San Fernando de Henares (Madrid), ha desvelado que las apuestas comenzaban con 10 euros y después se incrementaban paulatinamente. En algunas ocasiones podían alcanzar hasta los 4.000 euros.

De hecho, una buena parte de los asistentes retenidos en la redada llevaban grandes cantidades de dinero en efectivo, entre 600 y 1.000 euros. “Es difícil determinar el dinero que se movía en las apuestas”,afirmó el mando de la Guardia Civil que dirigió la operación.

Los agentes detuvieron a tres personas, que se encargaban de organizar las peleas y funciones de juez-árbitro de las peleas, e imputaron a otras 11 por un delito continuado de maltrato animal y otro de pertenencia a grupo criminal.

Los organizadores funcionan de manera clandestina y las convocatorias de peleas corren de boca en boca, camufladas en anuncios de periódicos o a través de foros en Internet. Pero ante cualquier sospecha, se echa el cierre y se desconvocan inmediatamente.

“La nave era muy difícil de vigilar, porque está muy apartada y solo tiene un acceso. Cualquier vehículo podía levantar sospechas. Se trata de un entorno muy cerrado al que solo pueden acceder las personas que ellos conocen”, ha destacado los efectivos que participaron en la operación Reñidero.

El Código Penal y el maltrato animal

El Capítulo IV del Título XVI del Código Penal se refiere a los delitos relativos a la protección de la flora, la fauna y animales domésticos. El artículo 337 establece que “los que maltrataren con ensañamiento e injustificadamente a animales domésticos causándoles la muerte o provocándoles lesiones que produzcan un grave menoscabo físico serán castigados con la pena de prisión de tres meses a un año e inhabilitación especial de uno a tres años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales”.

En el 632.2 del Código Penal tipifica que: “Los que maltrataren cruelmente a los animales domésticos o a cualesquiera otros en espectáculos no autorizados legalmente sin incurrir en los supuestos previstos en el artículo 337 serán castigados con la pena de multa de 20 a 60 días o trabajos en beneficio de la comunidad de 20 a 30 días”.