Caso Zapata, la primera decisión no deseada de Carmena

Los tuits publicados por el concejal del Ayuntamiento de Madrid, Guillermo Zapata hace cuatro años y su futuro como cargo público es la primera gran decisión a la que se enfrenta Manuela Carmena, apenas 48 horas después de su investidura como alcaldesa. Carmena decidirá en las próximas horas si ‘prescinde de sus servicios’.

A través de su blog, Zapata, concejal de Cultura y Deportes, no se plantea la dimisión en principio, “no quiero hacer una política de redes sociales, de hipervelocidad y ansiedad. La política que he aprendido con Manuela Carmena estos meses es la de la pausa y la escucha y es la que creo que necesitamos ahora todos los madrileños y las madrileñas” y asegura que a “la comunidad -el colectivo que lo eligió concejal- doy y daré todas las explicaciones que me pida, en el ejercicio de transparencia que me exijo a mi mismo”.

Consciente del daño político causado, Zapata se defiende atacando a la oposición que reclama su cese afirmando que “la descontextualización de los hechos parece tener una intencionalidad política clara” y que es objeto de una serie de “ataques desproporcionados”.

Zapata pide perdón y reitera su condena a cualquier tipo de racismo o violencia. como la de ETA

“No voy a negar la existencia de esos mensajes y lamento profundamente que puedan herir la sensibilidad de personas y comunidades -continúa escribiendo-. A todas esas personas y colectivos quiero ofrecerles una explicación desde la templanza y la responsabilidad, con toda la información que sirva para contextualizar el asunto y que supera con creces los 140 caracteres de un tuit”.

Zapata asegura que condena “tajantemente cualquier tipo de racismo y, por supuesto, también el antisemitismo”. “Reitero mi condena al terrorismo de ETA y al antisemitismo y a cualquier otra forma de represión y violencia. Y considero que no es incompatible con el humor negro, siempre y cuando éste sea reconocible como humor”.

Porque según el concejal, en ese contexto, el del humor negro a raíz de una broma del director Nacho Vigalondo que le costó su colaboración con El País, se produjo la conversación a través de la red que ha llegado hasta las portadas de diarios internacionales y que es el objeto de la ‘crisis’ que amenaza al equipo que dirige Carmena.

“Aquellos tuits míos tenían por objeto señalar algunos chistes que fueron de uso común (este es el motivo de que estén entrecomillados) durante un periodo de tiempo en ciertos ámbitos, en concreto el de Twitter, y que son profundamente incorrectos por su crueldad. Obviamente, esto es algo que se pierde si desdibujamos el contexto”.