El 68% de los mayores de 30 no está debidamente protegido contra la difteria

El 68% de los mayores de 30 años no está debidamente protegido contra la difteria en España. El caso del niño infectado en Olot y el posterior descubrimiento de que ocho niños portan la bacteria, aunque no han enfermado por estar debidamente vacunados, dispara las alarmas sobre las prevalencias de las vacunas y la protección de la población ante un brote vírico o bacteriano.

¿Por qué la dosis de recuerdo es necesaria?

Los datos de vacunación ofrecen aparentemente una situación de protección frente a la difteria. A partir de los 14 años, cuando se administra la última dosis incluida en el calendario de vacunación infantil, se recomienda inyectar una dosis de recuerdo cada diez años, pero esa recomendación apenas se cumple -salvo que te lo exijan para salir al extranjero o acudas periódicamente al Centro de Salud para actualizar la cartilla de vacunación-.

Un estudio del Centro Nacional de Epidemiología del año 2.000, publicado catorce años después del último caso en España, aseguraba que la población infantil estaba protegida “frente a la antitoxina diftérica por encima del 95%. A partir de los 10 a 14 años se inicia un descenso en la protección, 67% entre 15-19 años y 32% entre los 30-39 años”.

Población España suceptible a la difteria

Población España suceptible a la difteria

Es decir, que junto a los niños la población de mayor riesgo ante un contagio se localiza a partir de los 30 años y según se avance en la pirámide de edad aumenta el riesgo.

¿Hay riesgo real de contagio?

Los ocho casos asintomáticos detectados -son inmunes a la bacteria por estar vacunados, pero la portan- indica que existe una cepa activa de difteria en Girona. Una cepa que si no se erradica tratando a estos niños y a otros posibles portadores para matar la bacteria se convierte en un potencial foco de infección para personas no vacunadas o no debidamente inmunizadas.

La difteria es una bacteria cuyo principal reservorio son los seres humanos. Eso quiere decir, básicamente, que el contagio se produce por contacto directo entre ellos. Se aloja en la faringe y la nariz y se contagia a través del aire -estornudos- y contacto directo. Puede permanecer hasta seis meses alojada en el cuerpo del portador.

En el caso de los ocho niños que han dado positivo deben de ser tratados con antibióticos (penicilina benzatina se les ha administrado a los ocho compañeros de campamento donde estuvo) para eliminar el bacilo.

Hay que tener en cuenta que es un bacilo letal: Uno de cada 10 enfermos de difteria fallece.

¿Vacunación?

No existe una vacuna contra la difteria como tal, se administra en la trivalente o en la pentavalente y también junto al tétanos (una vacuna bivalente). Desde que se conoció el primer contagio por difteria desde 1987 han aumentado las vacunaciones en Cataluña en un 23%.

Ahora bien, las autoridades sanitarias se han topado con un problema inesperado: una alerta sanitaria del mes mayo informaba que por problemas en los laboratorios que fabrican la vacuna se iba a producir un desabastecimiento de vacunas. Algo que ya ocurre en los centros de Salud, donde los pediatras ante la falta de vacunas tienen que priorizar a quien se administra.

Inicidencia Difteria España

 

La vacunación contra la difteria consta de 3 dosis iniciales a los dos, cuatro y seis meses de vida, un refuerzo a los 18 meses y recuerdos periódicos posteriores a los 4-6 años y 14 años. La vacuna contra la difteria se administra como vacuna combinada, junto a la antitetánica, y la anti-tos ferina, o estas dos vacunas y otras: hepatitis B, poliomielitis, haemophilus en la infancia.

¿Síntomas de la difteria?

Dolor de garganta, dificultad para tragar, dificultad para respirar, fiebre, escalofrios y malestar general y, si no se trata rápidamente, la bacteria fabrica una potente toxina que se extiende por el organismo causando problemas cardíacos por inflamación del músculo cardíaco(miocarditis), parálisis temporal por afectación del sistema nervioso, daños renales y otros serios efectos.

También puede desarrollarse una membrana de espesor gris que recubre la nariz y la garganta del afectado, impidiendo la respiración y provocando la asfixia.

 

Efectos de promover la no vacunación

No vacunar a un niño contra la difteria, o cualquier otra enfermedad incluida en el calendario de vacunación infantil  va en detrimento del pequeño, que lo expone a la enfermedad (a un total de 14 enfermedades mortales). Las vacunas proporcionan calidad de vida a los niños -evitan su paso por el hospital-, es una prevención a las secuelas que estas enfermedades pueden provocar, como discapacidades duraderas.

Además, la vacunas protegen no solo al niño, también a su entorno. El caso del niño de Olot y los otros ocho pequeños que portan la bacteria pero que si están vacunados -es pronto para determinar si alguno de ellos infectaron al pequeño ingresado o fue al contrario- provoca efectos indeseados: la Generalitat ha recomendado a estos últimos que se queden “en casa para evitar que contagien a niños que no están vacunados”.

Castigados a vivir una cuarentena porque, ahora arrepentido, el padre del niño de Olot se dejó influir por las tesis de los antivacunas.