La verdadera importancia de Palmira

La cuna de la civilización occidental, la mezcla de culturas, y uno de los mayores sitios arqueológicos en Medio Oriente, Palmira, está en riesgo. El Estado Islámico ha tomado la ciudad, sus militantes se enfrentan a las fuerzas del gobierno de Siria alrededor del lugar que algunos conocen como la ‘Venecia del desierto’.

La fama de Palmira comenzó a construirse en base al comercio, donde todos los viajeros que pasaban por allí, satisfacían el apetito de Roma. Y es que la ciudad del descanso y el agua ,alberga gran variedad de épocas.: el neolítico, civilizaciones mesopotámicas, la época helenística, la romana bizantina y la islámica. Quizá por eso resulta difícil creer que sean los propios adalides del Islam, llevado al extremo más descarnado, los que vayan a terminar con un patrimonio cultural y artístico que narra su propia idiosincrasia.

Reino independiente, colaborador de Roma

Roma se encargaba de controlar la frontera junto a las tribus árabes frente a los persas, por lo que Palmira se convertía estratégicamente en un foco de comercio, en el que se desarrollaron la ruta de las especias y de la seda que conectaban con la India y China. Este lugar estratégico también lo es hoy en día, como vía que abre al Estado Islámico, el Mediterráneo y Damasco.

Destruir un Patrimonio histórico

El Estado Islámico ha tomado el control no sólo de una ciudad sino de piezas artísticas de incalculable valor histórico, cultural y testimonial, para ser vendidas en el mercado negro. El grupo terrorista intenta acabar además de con vidas humanas, un hecho que comienza a pasar desapercibido, con los grandes monumentos que durante siglos han sido el reflejo y el testimonio en piedra de toda una civilización.

¿Cuál es la importancia cultural de Palmira?

La riqueza del arte palmireno, reside en su mezcolanza, se trata de un arte híbrido, con influencias de Roma y Siria, que viene a representar el modo de vida de los árabes.

El Estado islámico no está advirtiendo el conflicto consigo mismo en el que entra al expoliar sin ninguna piedad la ciudad de Palmira. Defender los preceptos del Islam debería incluir defender todo su patrimonio y sus manifestaciones, en especial, las que se conservan en su máximo esplendor. Palmira es una joya del mundo islámico, pero quizá, de ese islam cuerdo que los terroristas no saben contemplar. No se puede esperar raciocinio de quienes hacen de la barbarie su dialéctica.