Ciudadanos: de las palabras bonitas, a las decisiones difíciles

 

¿Puede un partido que lleva en un parlamento autonómico diez años ser la revelación de una campaña electoral autonómica y municipal? Sí: es el caso de Ciudadanos. Una fuerza política con un ámbito de acción limitado que ha irrumpido en el escenario global de la política española como una alternativa consistente para gobernar.

Ciudadanos se enfrenta a su prueba clave. Albert Rivera, el fundador y líder de la formación ‘naranja’, ha ido sobreviviendo elección tras elección en el complejo universo de la política catalana, frente a tripartitos y gobiernos hegemónicos nacionalistas, con un discurso volátil, de apariencia centrista, con guiños a la derecha y con un marcado carácter de oposición a la presunta ruptura de España.

Pero ahora el desafío proviene de su expansión territorial y de su nuevo discurso de confrontación entre la nueva política y la vieja política, representada por el PSOE y el PP. En Andalucía les ha salido bien la jugada por dos razones: por el desgaste del PP anunciado a gritos, y por la efervescencia de su eclosión en el momento justo.

Ahora, aún en la cresta de la ola, se presenta en toda España para defender la regeneración. Su problema radica en que su principal granero es el PP, que pierde votos a medida que avanza en sus escándalos de corrupción, pero no dejan de ser votos ‘prestados’ de votantes de derechas que están hartos de la degeneración de su primera opción. Y eso puede dificultar la consolidación de su electorado-. ¿Por que?

En primer lugar porque al ser un partido inédito se sabe lo que propone en general, pero no cómo actúa en concreto, y eso, antes o después, puede desencantar a los que ahora suman su fervor al liderazgo de Rivera. En segundo lugar, por la inevitable asunción de compromisos que implicará, sí o sí, la política de pactos post electorales. Y en tercer lugar porque el mismo PP querrá recuperar a sus votantes actuando como foco de luz sobre los errores, torpezas o malas decisiones que Rivera y los suyos acumulen hasta las generales.

Rivera y Ciudadanos se medirán en serio, por primera vez, este fin de semana. La ilusión, la regeneración, el cambio, las palabras llenas de color pero sin contenido material deberán dar paso a compromisos, pactos, medidas y una larga lista de componentes que dan sentido a la acción de gobierno, ya sea ésta la propia o provenga del poder obtenido con sus votos. Por ejemplo, Esperanza Aguirre.