Poesía, un arma cargada de futuro… para el negocio editorial

Decía Grabiel Celaya que la poesía es un arma cargada de futuro en un bello poema. Lo que seguro no podía prever es que con el paso del tiempo, se iba a convertir en un género literario revolucionario en pleno siglo XXI. Se trata, sin duda, del mejor género literario que se adapta al cambio tecnológico que se dibuja en el horizonte.

Y quizás sea así por que desde su génesis, la poesía se fue acomodando al contexto, al medio donde se desarrollaba. Antes estaba impresa, en otro tiempo fue cantada e incluso el canal por donde circulaba la información. Y ahora se promociona entre los jóvenes a través de las redes en todos los formatos posibles.

Los lectores de poesía son mayoritariamente jóvenes, y los creadores de éxito también

“No es una poesía gota a gota pensada/ No es un bello producto./ No es un fruto perfecto. Es algo como el aire que todos respiramos/ y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos”. Parafraseando a Celaya, ese canto es un producto creado por adolescentes que saben conectar con el público, que son conscientes de que tienen algo que contar y lo expresan en verso.

Estrofas que llegan a millones de seguidores. Un éxito que ha sorprendido al propio mercado editorial que debe de enfrentarse a otros problemas, como el de encontrar aforos que puedan albergar al público que consume poesía, porque la ley prohíbe la entrada a muchos de ellos a menores de 16 años.

Ellos, los jóvenes creadores, saben como comunicar, como conectar con sus lectores. Y la mejor prueba la encontramos en que a día de hoy, cuatro libros -sea cual sea su formato- de poesía se sitúan entre los 10 libros de ficción más vendidos.

La poesía en un mano a mano con las mismísimas ’50 sombras de Grey’.