Don Quijote de la Mancha en siete claves

 

Don Quijote de la Mancha es el libro más traducido después de la Biblia. Su autor, Miguel de Cervantes, nació y vivió en la España del Siglo de Oro. El libro no es solo un libro español sino un libro de transcendencia universal. No existe una opinión unánime sobre cuál podría ser el tema central de Don Quijote de la Mancha, pero se han estudiado mucho algunos de ellos: sociedad antigua versus sociedad moderna; lo real frente a lo ideal, la justicia y la injusticia, la lealtad… Don Quijote de la Mancha contiene tantos temas y contenidos que resultaría casi imposible escoger un tema central. Para Unamuno, “Cervantes sacó a don Quijote del alma de su pueblo y del alma de la humanidad toda, y en su inmortal libro se lo devolvió a su pueblo y a toda la humanidad. Y desde entonces, don Quijote y Sancho han seguido viviendo en las almas de los lectores del libro de Cervantes y aun en las de aquellos que nunca lo han leído. Es decir, la santa locura española, que por ser locura de fe y de esfuerzo, es universal.”

Las claves de El Quijote

Locura

“Y así, del poco dormir y del mucho leer se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio”. La vulgaridad de lo corriente y cotidiano se transforma en el ideal de los libros de caballerías. Por ejemplo: cuando en la venta toma por dos “fermosas doncellas” a unas mujeres que no eran ni bellas ni nobles. Todo debido exclusivamente a la imaginación exaltada del loco. Esta característica se mantendrá en la primera parte del Quijote.

Modernidad

Se enfrenta la modernidad frente a la sociedad de los libros de caballerías que son la obsesión don Quijote, con valores opuestos a los valores de la Edad Media.

Lealtad

Sancho Panza, un hombre bajo, gordo y analfabeto, decide seguir a don Quijote en sus aventuras. Es un hombre realista, que vive en el mundo moderno y ve las cosas desde esa perspectiva, pero es fiel a su amigo don Quijote. Aunque Sancho no entiende el mundo del hombre flaco e idealista—ni comprende cabalmente las decisiones que toma—el escudero demuestra la devoción que le tiene a su amo a través de todo el libro. En la segunda parte del libro, los inseparables Quijote y Sancho se encuentran con los duques cerca de Zaragoza, estos que ya habían leído la primera parte, le siguen la corriente y fingen vivir en la Edad Media, para menospreciar y burlarse de Don Quijote, mientras Sancho permanece leal.

Amor

Don Quijote precisa buscar el amor, ya que además de armas y su caballo, necesita “…una dama de quién enamorarse, porque el caballero andante sin amores era árbol sin hojas y sin fruto y cuerpo sin alma”. La elegida una moza Aldonza Lorenzo, nombre que el caballero sustituyó por el de Dulcinea del Toboso, pues ella vivía en el lugar así llamado. Desde ese momento ella queda convertida en una princesa, muy bella que reside en alcázares o palacios.

Justicia

En la obra la injusticia tiene origen en las enormes diferencias sociales. En el capítulo en el que don Quijote y Sancho Panza se encuentran con unos criminales encadenados y condenados por la justicia del rey. Para don Quijote, ser justo y defender lo correcto es una característica de la sociedad del mundo en que él que idealmente vive. Por esta razón, decide liberar a los delincuentes, ya que los considera esclavos encadenados injustamente, y lo único que recibe a cambio por parte de ellos fue un maltrato injusto. La justicia en sus aventuras tiene su origen en el honor caballeresco.

Honor

Los caballeros deben buscar la justicia y enfrentarse a la maldad, la hipocresía y la mentira. El honor de los caballeros constituye un gran contraste con respecto al engaño que existe libremente en la sociedad moderna. En la escena más conocida y divulgada del texto, don Quijote busca conseguir ese honor enfrentándose a los molinos de viento, los gigantes que debe derrotar, en nombre de los libros de caballerías. Los ataca con su lanza pero cae al suelo herido después de ser lanzado por las aspas del molino. El honor no le permite rendirse. 

Después de muchas cómicas y trágicas aventuras entre caballero y escudero, el cura y el barbero deciden engañar al pobre don Quijote haciéndolo pensar que estaba encantado. Aunque el deseo de sus corazones era curarle locura y hacerle regresar a casa, el engaño no logra disuadirlo. El tema del honor contra el engaño esta presente en las dos partes del libro. 

Idealismo/realidad

Sansón Carrasco, bachiller de Salamanca, también quiere curar a don Quijote y hacerle regresar a casa, se viste de caballero y le engaña haciéndose pasar por un Caballero de la Blanca Luna. En el duelo de armas, Sansón vence a don Quijote, y según las leyes de caballerías el vencedor tiene potestad sobre el vencido, por lo que Don Quijote que respeta la ley, accede a regresar a su casa vencido, triste y decaído.  Y es aquí, cuando don Quijote y Sancho Panza intercambian objetivos y valores. Don Quijote el idealista que representaba lo inalcanzable, el sueño, y el espíritu mientras que Sancho Panza representaba lo prosaico de la vida, la realidad  y la razón. Y exclama: Ya yo no soy don Quijote, sino  Alonso Quijano…”; y empieza a ver la vida como Sancho Panza, y admite que sus aventuras fueron locuras influidas por los libros de caballería y de los cuales reniega. Sancho Panza, por el contrario, le pide que no se rinda sino que prevalezca su ideal por muchos años porque “la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más, sin que nadie le mate, ni otras manos le acaben que las de la melancolía”