¿Quién dijo que el tango es cosa de hombres?

El tango cuenta una historia de sensualidad en movimiento. A nuestra mente llegan imágenes de hombres varoniles y mujeres elegantes y seductoras . Todo se insinúa sin mostrar nada.

Pero en sus orígenes el tango fue cosa de hombres.Su práctica surgió entre la clase inmigrante y trabajadora europea a finales del siglo XIX. Los inmigrantes ahogaban las penas del exilio en los burdeles de los arrabales porteños.  Como las trabajadoras del sexo escaseaban, los hombres esperaban bailando, entre trago y trago, su turno .Cuando las mujeres se incorporaron al tango el baile se convirtió en un abrazo escandaloso.

Tango, una danza de piano que posteriormente incorporó el bandoneón

En sus inicios solo era baile y música, una melodía de piano, violín y guitarra, pero es el bandoneón su instrumento en esencia y quien lo ha dotado de gran personalidad. Más tarde llegaron las letras. Pero esa es otra historia.

Como también es otra historia la del tango apache, que tiene que ver con la internacionalización de la danza y con Francia. Se presentó primeramente a las clases altas de la sociedad parisina a principios de siglo. El exotismo y los orígenes marginales del tango argentino, encandilaron a la burguesa y esnobista clase alta de la ciudad de la Luz, deseosa de emociones nuevas. Llegó primero a París, y de allí se extendió por toda Europa y por Estados Unidos.

Rápidamente, los europeos intentaron bailarlo, pero les faltaba algo, ese gen de arrabal. Las primeras imitaciones cayeron con frecuencia en el ridículo, dando lugar a un tango que sería llamado «Tango Apache», cuyo máximo exponente fue el actor Rodolfo Valentino en la película Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, en 1921.