Sí, ¡he sido yo!

Nuestras mascotas han aprendido a vivir con nosotros siguiendo una serie de normas, lo que es aceptable y lo que no. Muy pronto aprenden que sus desahogos fisiológicos en casa no nos gustan nada y que los destrozos de muebles y otros enseres caseros nos sacan de quicio. Pero sospecho que el robo de comida en su decálogo adaptado al humano no lo consideran como falta muy grave. Por eso es uno de los pecados mas comunes de los cuatro patas.

Muy cucos ellos nos roban mil y un sonrisas mostrándose compungidos tras el delito. Saben como demostrarnos que siguen nuestras pautas y hasta ¿fingen? cierto grado de culpable arrepentimiento cuando son pillados “in fraganti”. Observen sino a este maestro al que por las redes llaman “El perro más culpable”, no puede evitarlo y con su gestualidad nos dice he sido yo.