Economía azul, la revolución industrial pendiente

La economía azul está en la base de la evolución de las especies y de la vida en la Tierra: que los residuos (la basura) en una parte de la cadena productiva se conviertan en la materia prima para otro proceso productivo. Tres mil millones de años de éxito en este modelo parece que les dan la razón a las especies y se la quitan a los humanos.

Ahora bien, implantar este tipo de soluciones de manera global supone un radical cambio en el actual modelo productivo, caracterizado precisamente por lo contrario, por la sobreexplotación de los recursos generando una gran cantidad de residuos que no sabemos qué hacer con ellos y que, además, representan un grave problema de contaminación.

Economía azul, una apuesta por la innovación y la investigación

Uno de los pilares sobre los que se asienta las denominadas soluciones azules es la investigación. “Imitar el funcionamiento de la naturaleza, significa, entre otras cosas apostar por la innovación”, subraya Eduardo Costas, catedrático de genética y promotor de empresas de economía azul. “Son soluciones sencillas, pero que requieren una firme apuesta por la investigación”.

“Nosotros -nuestro cuerpo- desprendemos una gran cantidad de calor, que no es otra cosa que energía. Por otra parte, necesitamos energía, por ejemplo para cargar nuestros móviles. ¿Por qué no utilizar el calor corporal -un residuo- en la energía necesaria para mantener a punto el móvil?”. Esto es una solución azul, añade.

Y para ello hay que investigar. Pero eso, los fondos destinados a la innovación o al I+D+I,  no es algo que carecterice precisamente nuestro modelo productivo.  La crisis económica ha supuesto una importante merma en los recursos destinados a la I+D+I. En los tres últimos años, el dinero destinado a  esta partida en los Presupuestos Generales del Estado ha pasado de casi 10.000 millones de euros (9.662) a los 6.395 millones actuales.

Pocos fondos, según los especialistas, que no han caído más gracias a que en los años de bonanza económica se creó un sistema de innovación formado por unas 13.000 empresas, que a duras penas han evitado echar el cierre.

En 2014, más de la mitad del gasto en I+D+i en España, el 53,2%, se registró en el sector privado. En Europa, de los cinco países que más dinero destinan a la investigación y el desarrollo sólo Polonia tiene una participación del sector privado inferior al 60%; España todavía está a siete puntos de conseguirlo.

Soluciones de economía azul para todo tipo de empresas

La economía azul, parte de una premisa sencilla: servirse del conocimiento acumulado durante millones de años por la naturaleza para alcanzar cada vez mayores niveles de eficacia, respetando el medio y creando riqueza, y traducir esa lógica del ecosistema al mundo empresarial. Es aplicable a todos los segmentos del modelo productivo. Aunque aparentemente suene a biotecnologia, las soluciones azules escapan al corsé de este tipo de empresas y abarcaría a cualquier activididad productiva.

Pero el futuro de este, y otro tipo de empresas, depende a juicio de Costas de la simbiosis del mundo  del conocimiento (la universidad), el empresarial y de un cierto empuje de la administración

De momento, los pocos empresarios españoles -la mayoría investigadores- que apuestan por la economía azul perserveran en desarrollar sus propias soluciones a la espera de dar con la piedra filosofal que sirva de palanca para provocar la revolución industrial pendiente