El exoplaneta HD189733b y su atmósfera infernal

EP / IRISPRESS

Astrónomos de las Universidades de Ginebra y Berna, Suiza, han llegado a medir la temperatura de la atmósfera de un exoplaneta con una precisión sin precedentes, por el cruce de dos enfoques.
El primer enfoque se basa en el espectrómetro HARPS y el segundo consiste en una nueva forma de interpretar líneas de sodio. A partir de estos dos análisis adicionales, los investigadores han podido concluir que el exoplaneta HD189733b está mostrando unas condiciones atmosféricas infernales: velocidades de viento de más de 1000 kilómetros por hora, y una temperatura de 3.000 grados.

Estos resultados abren perspectivas para abordar el estudio de las atmósferas de exoplanetas. Han sido publicados en dos revistas, Astronomy & Astrophysics y Astrophysical Journal Letters.

Con una temperatura de 3.000 grados y esos vientos que soplan a varios miles de kilómetros por hora, la atmósfera del exoplaneta HD189733b es verdaderamente turbulenta. Las cifras provienen de observaciones realizadas a través de líneas espectrales de sodio. Este elemento está contenido en la atmósfera del exoplaneta, y se ha medido por el , un instrumento diseñado en el Observatorio de la Universidad de Ginebra, e instalado en un telescopio del Observatorio Europeo de la estrella (ESO) en Chile.

SIGUIENDO LAS LÍNEAS DE SODIO

Cuando hay una atmósfera, el sodio es la fuente de una señal claramente reconocible, cuya intensidad varía en el momento cuando el planeta pasa delante de su estrella, un evento llamado tránsito. Este efecto se había predicho en 2000, y se confirmó dos años más tarde a través de observaciones del Telescopio Espacial Hubble. Pero sólo había podido ser detectado desde entonces desde la Tierra, con telescopios gigantes, de 8 a 10 metros de diámetro.

Los astrónomos de la Universidad de Ginebra han tenido la idea de utilizar las observaciones ya realizadas por el espectrómetro HARPS, para estudiar líneas de sodio. Escudriñando atentamente los datos recopilados a lo largo de muchos años, Aurélien Wyttenbach ha sido capaz de detectar variaciones en las líneas de sodio durante varios tránsitos de HD189733b.

Sorprendentemente, el análisis de los datos de HARPS en la Tierra produce una detección equivalente, en términos de sensibilidad, a la del telescopio espacial Hubble, pero mucho mejor en términos de resolución espectral.

Junto a esto, y en otro estudio, el profesor Kevin Heng, de la Universidad de Berna, ha desarrollado una nueva técnica de interpretación de las variaciones en las líneas de sodio. En lugar de utilizar un modelo de ordenador sofisticado, recurre a un conjunto de fórmulas simples, que permiten variaciones en la temperatura, la densidad y la presión que se expresa dentro de una atmósfera.

Estos dos estudios en consecuencia abren el camino de explorar las atmósferas de exoplanetas con herramientas que son más accesibles que los telescopios gigantes o espaciales.