‘El chollo’ de los autónomos en España

Autónomos. Dejar la nómina y convertirse en trabajador por cuenta propia es una de las salidas más frecuentes para poder seguir manteniéndose en el mercado laboral español. El autoempleo, por decisión propia o ‘incentivada’ por los contratadores -no pagan cuotas sociales por la contratación de prestadores de servicios-, se aboca como solución para los 5,4 millones de parados.

Los autónomos representan  ya el 20% de la población ocupada en España (más de 3.125.000 trabajadores). Su número ha crecido cerca de dos puntos desde que comenzó la crisis. Los datos de 2014 arrojan un incremento del 2,5% del número de autónomos en nuestro país, una cifra que triplica la del año anterior.

Ahora bien, los autónomos siguen siendo la asignatura pendiente de todas cuantas reformas del mercado laboral se han realizado en nuestro país. La Administración los considera ‘trabajadores de segunda’ y además de tener que pagar religiosamente sus cuotas a la Seguridad Social, retenciones de IRPF y liquidaciones periódicas de IVA, solo acceden a la cobertura de desempleo o baja laboral si pagan un suplemento a su cuota.

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http://blog.bankinter.com/blogs/bankinter/archive/2015/03/25/trabajadores-autonomos-espana-europa.aspx

 

El desamparo real de los autónomos se hace patente. La revista Forbes, en su análisis realizado sobre este tipo de trabajadores en Europa y en Estados Unidos ni siquiera fue capaz de meter a España en el ránking.

El análisis realizado no resiste comparaciones. En Francia, por ejemplo, no pagan ninguna cuota durante el primer año, aunque tiene derecho gratuito a asistencia sanitaria, jubilación, incapacidad temporal y pensiones de viudedad e invalidez.

Los británicos pagan una cuota fija que oscila entre los 13 y los 58 euros y liquidan el IVA anualmente. Los autónomos italianos solo pagan en función de las ganancias y nunca por encima del 20%.

Los portugueses  no liquidan obligatoriamente el IVA y no pagan cuota, y los holandeses una tarifa de 50 euros, a los que hay que añadir unos 100 por el seguro médico. En Estados Unidos tampoco hay cuotas para los autónomos, aunque están obligados a hacerse un seguro médico, y los impuestos se pagan en relación a lo que se produce.

Bases de cotización de los autónomos

En España la cuota es variable y de ella depende por una parte la cuantía que el autónomo pagará al mes a la Seguridad Social y por otra la futura pensión de jubilación. La base mínima es 884,4 euros mensuales y la máxima 3.606 euros al mes. Eso supone una cuota que oscila entre los 264 euros y 1.075 euros.

A estas cuotas hay que añadir una cantidad extra para estar cubierto frente accidentes laborales, enfermedades profesionales o el cese de la actividad. La baja por enfermedad común solo se puede empezar a cobrar a partir del cuarto día en que el autónomo cae enfermo.

Las últimas bonificaciones aprobadas por el gobierno de Mariano Rajoy han establecido algunas rebajas de esa cuota. La más significativa, la autodenominada tarifa plana, que no es tal. De entrada solo es válida para los nuevos autónomos y su duración es limitada -18 meses para los mayores de 30 años y 30 meses para los que no han cumplido todavía los 30-.

En ambos casos, durante los primeros seis meses se paga a la Seguridad Social una cuota fija próxima a los 50 euros.

Protección por desempleo

Es uno de los aspectos más controvertidos de la legislación laboral española, ya que para poder tener derecho a la prestación por desempleo es necesario haber cotizado 12 meses; entonces tiene derecho a cobrar dos meses de prestación.

Eso si el autónomo que se queda en paro es capaz de pasar el filtro de la Administración, que le obliga a presentar un buen número de documentos para justificar el cese de la actividad.

IVA e IRPF

En función de la actividad del trabajador autónomo -para ello hay que darse de alta en Hacienda-estará sometido al pago del IRPF, el IVA y el Impuesto de Actividades Económicas. Este último impuesto, salvo una facturación superior al millón de euros al año, suele estar exento en los primeros años de actividad.

Los otros dos representan uno de los verdaderos quebraderos de cabeza para los autónomos, ya que el pago de estos impuestos, salvo que se indique lo contrario al comienzo de la actividad, se realiza en función de las facturas emitidas por el trabajador, con independencia de que las haya cobrado o no.

Y ya sabemos que en tiempos de crisis, los pagos a proveedores se demoran en 30, 60 o 90 días, eso si no se prolongan más tiempo o no se cobran.