Las elecciones más confusas de la democracia

Cada vez están más cerca las elecciones del 24 de mayo y las casas de nuestros políticos están sin barrer. 13 comunidades autónomas celebrarán comicios y salvo Ciudadanos todos los partidos están en crisis, o en desaceleración si lo prefieren.

Las guerras civiles crecen como setas en las principales sedes. Desde Génova hasta Ferraz. Las elecciones andaluzas han supuesto un batacazo de dimensiones góticas para algunos partidos, en especial para el PP, que ha cosechado sus peores resultados en 25 años, y para UPyD que ni siquiera ha obtenido representación.

En Génova este hecho ha desencadenado una serie de reacciones sin desperdicio. Esperanza atizando por un lado, Rajoy aguantando estoicamente, como tan bien sabe hacer, para después reconocer que las cosas no se han hecho bien, y una batalla entre el PP de Castilla la Mancha liderada por Cospedal contra uno de los últimos vestigios del aznarismo, Javier Arenas. Por no hablar de lo poco que se tragan las candidatas a la alcaldía y a la presidencia de Madrid, Esperanza Aguirre y Cristi Cifuentes. Capítulo aparte merece Monago y su campaña creativa en la que las siglas del PP se diluyen como lágrimas en la lluvia.

En UPyD ha pasado de todo, el batacazo de Andalucía tiene a Rosa Díez en la cuerda floja. Medio partido se quiere ir, seducido por el carisma ‘setentayochero’ de Albert Rivera, a Ciudadanos, ya que Díez se ha encadenado a su puesto y no quiere ceder ante las peticiones de dimisión que le llueven de todas partes. Y va Toni Cantó y se la lía marchándose un mes y medio antes de las elecciones. ¡Vaya panorama, Rosa! Sobre todo, porque la número dos del partido, Irene Lozano ya ha anunciado su intención de disputarte el puesto

Y ¿Qué pasa con Izquierda Unida? sí, Izquierda Unida sigue ahí, aunque no se note. La cosa se puso divertida con las marchas de Tania Sánchez y Mauricio Valiente y ahora han empezado a crecer los rumores de conspiración entre Gaspar Llamazares y Luis García Montero para hacerle la cama a Alberto Garzón, y recolocar a Cayo Lara. Parece que se teme la savia nueva y que se quiere recuperar la senda de los pactos con los socialistas. Llamazares se ha apresurado a desmentirlo en su cuenta de Twitter, pero en pre campaña cualquier mínimo ruido suena con eco. Además, Izquierda Unida sigue sin candidato para la alcaldía de Madrid.

En Podemos, se está empezando a pinchar el globo de tal manera que durante el escrutinio de las elecciones andaluzas, Pablo Iglesias y Tania Sánchez anunciaron su ruptura sentimental, a través del Facebook de ella para que no se notara tanto, pero no coló. Una táctica un poco ‘Goebblesliana’ para desviar la atención del hecho de que no se estaba arrasando como se esperaba. Ahora están decidiendo si van a facilitar el Gobierno de Susana Díaz o no. Pablo Iglesias se muestra más partidario de un acercamiento con el PSOE siempre que este respete su programa, mientras que Errejón ha tomado una postura menos flexible.

En el PSOE, Pedro Sánchez anda bastante escondido, hace tiempo que no le vemos pronunciarse, bastante lío tuvo ya con los dimes y diretes entre él y Susana Díaz, reforzada tras ganar las elecciones andaluzas. Ahora el jaleo le viene con Carmona, candidato a la alcaldía de Madrid, que se ha mostrado últimamente crítico con la supuesta cercanía del PSOE al nacionalismo catalán. Así están las cosas con las elecciones a la vuelta de la esquina, divertido está el tema.