Un desahucio de Bankia que estremece

 

Inmediatamente antes del 1 de abril saltaron las alarmas opacadas después por la Semana Santa: Fernando había conseguido el apoyo de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de Arganda y la solidaridad de sus vecinos. Fernando llevaba 10 días en huelga de hambre y sufrió un sincope; así nos hemos enterado de su situación. Lleva 7 años en el paro, y ha dejado de pagar su hipoteca en octubre del pasado año. Y Bankia no se ha conformado con la ejecución hipotecaria: también le ha embargado y retenido sus escasos ingresos de 426 euros, en una acción completamente ilegal.

Bankia olvida que existe un límite fijado en el Real Decreto-Ley 8/2011 de 1 de julio de medidas de apoyo a los deudores hipotecarios. El límite de ingresos se vincula al salario mínimo interprofesional; en este caso, Bankia ha retenido los ingresos procedentes de un subsidio que no llegan ni a la mitad del mínimo que fija el decreto.

Ahora, Bankia anuncia que se levantará el embargo de ingresos, y que intentará una ambigua «solución habitacional». Demasiado tarde.

Bankia: pequeños accionistas, preferentistas, desahuciados, su credibilidad bajo mínimos

Bankia tendrá que hacer muchos más esfuerzos para lavarse la cara con algo más que una pretendida mejoría de su gestión y de sus cuentas por parte de los nuevos directivos mientras además mantiene la cara más amarga de las entidades financieras con demasiados frentes abiertos: por el engaño probado a los preferentistas, por aquellos a los que ‘invitaron’ a ser pequeños accionistas y que a finales de este mes presentarán las demandas pertinentes; por la vergüenza de las tarjetas black, por la manipulación de sus cuentas y las falsedades denunciadas sobre de la situación financiera en que estaba.

Pero no solo está el foco en Goirigolzarri y el equipo de “contables” elegidos por De Guindos. El ministro y el gobierno tienen responsabilidad por permitir que el embargo ilegal del subsidio de Fernando y la ejecución de su modesta casa en Arganda sea la manera de devolver el rescate más grande de la historia financiera de nuestro país; por consentir que pague Fernando con su desesperación los abultados sueldos de los gestores de la entidad con el que se pueden comprar grandes paquetes de acciones para inmediatamente después repartir dividendo por primera vez en la historia de la entidad. Es responsabilidad compartida entre Bankia y el Gobierno que la miseria de Fernando sea una forma de compensar los precios de saldo en la venta de los activos inmobiliarios a su antiguo Banco, Goldman Sachs, o el regalo de los activos hoteleros a fondos buitre.

Habrá que recordar que en Bankia el 63% es participación pública, que todos los españoles han pagado un rescate de 24.000 millones de euros y que la administración tanto como la entidad financiera tienen una obligación moral.