Prescripción enfermería: un caramelo envenenado

Alfonso Alonso ha enviado un caramelo envenenado a la Marea Blanca tras el anuncio en el último Consejo Interterritorial de Salud de aprobar el decreto que habilitará a los enfermeros para «indicar medicamentos o productos sanitarios que no necesitan receta o bien los de prescripción bajo determinados supuestos».

En primer lugar, el decreto ha agitado a los médicos quienes han salido en tromba, a través de la Organización Médica Colegial, reclamando en exclusiva la capacidad de prescribir medicamentos, y en segundo lugar, a la Enfermería, que entiende que la profesión «debe tener regulado su quehacer diario… porque a diario la enfermera/o prescribe», lo que no supone, obligatoriamente, hacer recetas.

 

«Desprecio y desconocimiento» de los trabajos que realiza el personal de enfermería

Las palabras y los hechos (el decreto) del titular de Sanidad son considerados como «un desprecio y un desconocimiento» del trabajo que realiza a diario el colectivo. De hecho, según ha contrastado Irispress en fuentes del sector, la enfermería «recomienda», que no prescribe, medicamentos en  su práctica diaria.

«Una vez más nos vemos mangoneados por otro estamento (en la figura jurídica de sus más altas jerarquías) que decide lo que enfermería puede o no hacer en su trabajo diario. No queremos, insisto, hacer recetas ni prescribir nada que no nos corresponde; queremos tener cobertura legal a lo que ya hacemos a diario desde hace muchísimos años», afirma Lola Montalvo, enfermera con 25 años de profesión a sus espaldas.

Unas recomendaciones como son los derivados de la mayoría de las curas -pomadas de todo tipo, parches para tratamiento de quemaduras, heridas o mejora de la cicatrización – o que son un recordatorio de las pautas establecidas siguiendo los protocolos para determinadas situaciones, como estados febriles o tras vacunaciones.

El decreto recoge que estas pautas -las dosis diarias a tomar por los pacientes- se realizarán en una serie de supuestos no especificados y  siempre y cuando hayan realizado los preceptivos cursos que les acrediten. Algo que ya ocurre a día de hoy,  por ejemplo, con los pacientes diabéticos y la dosis de insulina o los pacientes anticoagulados y la toma de Sintrom-.

Esta actividad no es incompatible con la realización de «diagnósticos enfermeros», recuerda María Lourdes de Torres Aured, coordinadora del Comité Científico de ADENYD (Asociación de Enfermeras de Nutrición y Dietética) en un artículo publicado en Revista Médica.

 

Diagnóstico enfermero

El Diagnóstico Enfermero se define como: «Juicio clínico sobre la respuesta  humana de una persona, familia o comunidad frente a problemas de salud/procesos vitales reales o potenciales. El diagnóstico enfermero proporciona la base para la selección de las intervenciones de enfermería destinadas a lograr los objetivos de los que la enfermera es responsable», subraya Torres.

Esta pretensión recogida en el decreto forma parte de las reivindicaciones de las cúpulas dirigentes de las organizaciones colegiales de enfermería y ha sido objeto de numerosos debates en la profesión. De hecho, profesionales consultados por Irispress aplauden el decreto porque en «definitiva protege una práctica»  y da cobertura legal a los enfermeros ante posibles reclamaciones legales.

«Es curioso que otros que sí prescriben con un nivel similar al de Enfermería, como Podología que tiene un bagaje formativo en farmacología similar al de Enfermería, lo hacen sin complejos ni suspicacias por parte de los legisladores y el lobby médico», asegura Montalvo.

La Mesa de la Profesión Enfermera recalca que el decreto de prescripción enfermera no solo es «una obligación moral con los pacientes y los profesionales, además constituye un mandato establecido en 2009 por una ley (la de Garantías y Uso Racional del Medicamento y los Productos Sanitarios o ‘Ley del Medicamento’) que fue aprobada por unanimidad en el Congreso”.

En el mismo sentido, otros profesionales recuerdan que «prescribir medicinas -hacer recetas- no está entre sus funciones» no tienen numero de colegiado que lo acredite e históricamente una las viejas reivindicaciones de la enfermería es «desentenderse de las recetas», porque ellos -el colectivo- no está para hacer el trabajo administrativo y burocrático de los médicos, «que además cobran por ello».

«No tenga miedo, ministro, que las enfermeras no queremos ser mini-médicos diagnosticando y prescribiendo», afirma Torres. «Las enfermeras sólo aspiramos a implementar los cuidados, con todas las garantías legales que nos amparen y con toda la evidencia científica; y verá que esta evidencia científica le dice que la enfermera diagnostica, la enfermera prescribe, la enfermera cuida, la enfermera investiga, la enfermera forma, la enfermera gestiona (mucho y bien)», añade en su artículo.

 

El anuncio de Alonso abre numerosos interrogantes

Desde el colectivo de enfermería, que aseguran estar a la espera de recibir una información más pormenorizada por parte del Ministerio sobre el desarrollo del decreto, se abren numerosos interrogantes y también surgen las suspicacias.

Por una parte, el anuncio de estar debidamente acreditados para hacer las «indicaciones» supone la realización de cursos de validación y se preguntan, con cierta sorna, que habría que mirar quienes son los organizadores de estos cursos para conocer quien saldrá beneficiado a corto plazo con las medidas contempladas en el Real Decreto.

Por otra, según ha podido saber Irispress, la Enfermería cuestiona también con ironía si la airada respuesta de los médicos no tiene un puro trasfondo económico y si el hecho de «prescribir medicinas» supondrá un «cambio en el reparto de los incentivos que cobran ahora en exclusiva los médicos por ahorro farmacéutico» y que el personal de enfermería participe también en el reparto de esos fondos.

 

La Organización Médica Colegial, radicalmente en contra

En cualquier caso, profesionales y cúpulas colegiales de Enfermería coinciden en señalar que la respuesta de la Organización Médica Colegial es excesiva y alarmista. A través de un comunicado, la Organización Médica Colegial señaló que «se pueden provocar graves riesgos»  en la población al «permitir de forma autónoma a los enfermeros emitir órdenes de dispensación de medicamentos no sujetos a receta médica, sin prever límites o condición alguna. Entre ellos, que «interfieran, e incluso alteren» los tratamientos prescritos por el médico u odontólogo.

En los foros de profesionales de enfermeria consideran grave que una parte del estamento médico intente frenar el progreso de otro estamento igualmente independiente y con plena autonomía profesional como así lo refieren la LOPS o la LGS. Además advierten al Consejo General de Enfermería que las prioridades profesionales son otras como sueldo, reconocimiento o desarrollo de la carrera profesional, cuestión esta última solo reconocida para quienes ostentan plaza fija, con independencia de méritos u años de experiencia profesional.

«La realidad entre médicos/médicas y enfermeros/enfermeras en nuestro país está basada en el respeto mutuo y en el deseo de un trabajo en equipo cuyo único beneficiado sea el enfermo y usuario de la sanidad . Creo que parece que alguien nos quiere enfrentar… no sé, es como una sensación», sentencia Montalvo.