Llegan las procesionarias, ¡Cuidado con su perro!

Llegan las procesionarias. Las temibles orugas de los pinos. Su toxicidad es tan grande que pueden acabar con la vida de su mascota, especialmente perros, o hacerle perder la lengua. Las procesionarias son un peligro, sobre todo para las más curiosos o para los cachorros, que en su ingenuidad y ganas de olerlo y ‘tocarlo’ todo se acercan inconscientes para investigar su lento caminar.

Cuando llega la primavera, y sobre todo cuando esta se antoja cálida, como la que promete este 2015, las procesionarias de los pinos o Thaumetopea pityocampa ,que han permanecido en la copa y ramas de los pinos, bajan a ras de tierra en búsqueda de un acomodo en el subsuelo que les permita convertirse en mariposa.

Estas orugas están cubiertas con una especie de pelaje que contiene una venenosa toxina: thaumatopina y que puede provocar irritación en oídos, nariz y garganta en los seres humanos y consecuencias nefastas para los perros.

El contacto con las procesionarias provoca una reacción que puede ser mortal

Se manifiesta como si fuera una reacción alérgica que puede acabar por cerrar las vías respiratorias del animal. Si es de los que pasea por pinares con su ‘peludo’; ¡atención! al paso de las procesionarias y sobre todo observe a su animal.

Todo comienza con el perro rascándose la boca, como si tuviera algo enganchado a la lengua, con dificultad para respirar. Si llega a salivar profusamente, no hay tiempo que perder. El cuadro que provoca tiene bastante que ver con un shock alérgico o un shock anafiláctico. Se inflama la lengua -se le puede poner de color azulado-, la boca, el esófago y el estómago. El perro puede morir porque la inflamación llega a impedir que pueda respirar.

Recomendaciones si se acerca a las procesionarias o al primer síntoma

Al chupar la procesionaria la parte de la lengua en contacto se puede necrosar y perder parte o la totalidad de ese órgano.Por ello, lo primero lavar abundantemente la boca y lengua pero evitando que el perro se trague los restos de ese agua ya que contiene restos de toxina.

Acostúmbrese a llevar a mano una ampolla de Urbason inyectable. Pida a su veterinario que le adiestre pero no se apure si yerra el tiro, que el Urbason se pone “donde caiga” (ver vídeo) y hace su función igual. Eso puede contener la reacción hasta que consiga acceder a la Clínica Veterinaria más próxima. Los primeros auxilios son también importantes para nuestros animales.