Albert Rivera: ¿el nuevo Suárez del centro político?

 

El impresionante despegue de Ciudadanos en las encuestas, los respaldos que Albert Rivera recibe de personalidades de la comunicación, la empresa y la sociedad y el impulso que cobra en sus actos electorales en Andalucía nos revelan a un partido y un político seriamente aceptados que persiguen conquistar el centro político español con un discurso de regeneración que tiene grandes similitudes con otra etapa de la historia de España, otro partido y otro líder emergente que en su día construyó el primer gobierno democrático tras salir de la dictadura.

¿Rivera emula a Suárez?

Si Rivera no emula a Suárez, lo parece. Un político joven, ambicioso, aparentemente capaz, con un discurso reformista y regenerador, enfrentado a los poderes fácticos instalados en los centros de poder representados hoy por los grandes y viejos partidos del bipartidismo que recuerda al Suárez que abría una brecha política y generacional con los viejos políticos del franquismo y las estructuras carcomidas del sistema que él ayudó a demoler definitivamente.

El ex Presidente del Gobierno, nació en un pueblo de Ávila. Estuvo muy unido a su madre, una mujer muy devota, cuya influencia religiosa fue evidente en el adolescente Suárez que se vincula a organizaciones de la Acción Católica. Por su parte, Rivera que tiene actualmente 35 años, proviene de una familia de Cataluña, es hijo de un catalán de Barcelona y de una malagueña; su familia regentaba una tienda de electrodomésticos.

Rivera ha sido un buen estudiante y deportista, campeón de natación de Cataluña en dos ocasiones, su especialidad era la braza; después, al iniciar sus estudios universitarios, se cambio al waterpolo, jugando en un equipo de la segunda división.

Estudio Derecho en ESADE en la Universidad Ramón Llull, una universidad privada de inspiración cristiana. Tiene un postgrado en Derecho Constitucional y un curso de marketing político en la Universidad George Washington, en Washington. Trabajó en La Caixa en 2002, dos años después aprueba unas oposiciones internas como letrado en la asesoría jurídica de los Servicios Centrales; y en 2006, solicita una excedencia para presentarse a las elecciones catalanas.

Suárez nunca fue un buen estudiante. Era conocida su falta de interés por la lectura que le acompañó siempre; se inclinaba más por los juegos de cartas, la fiesta y el deporte, de adolescente el futbol fue su pasión, que sustituyó por el tenis, que practicaba durante su etapa política con su amigo y profesor, el tenista Manolo Santana; después el golf fue su deporte favorito. La licenciatura en Derecho en la Universidad de Salamanca la realizó estudiando por libre, con un mal expediente académico. Una vez titulado, los problemas económicos de su familia se agravaron por la ausencia de su padre de la casa familiar, lo que le llevó a buscar refugio y trabajo a través del entonces gobernador de Ávila, Fernando Herrero Tejedor.

Suárez era el “yerno que toda suegra quiere tener”

Coinciden en su interés por la política desde muy jóvenes, y comparten carisma y un gran atractivo físico, podrían ser el “yerno que toda suegra quisiera tener”.

El joven Suárez se adentró en la política de la mano de Fernando Herrero Tejedor, Un falangista con una clara conexión con el Opus Dei. Suárez acompaña a Herrero Tejedor en sus cargos políticos, es su secretario personal en el Gobierno Civil de Ávila, es nombrado vicesecretario del Movimiento cuando Franco nombra a Herrero Tejedor, Secretario General del Movimiento. A finales de los años 60 fue nombrado Director General de RTVE. Formó parte del primer gabinete de Arias Navarro, tras la muerte de Franco, como ministro Secretario General del Movimiento.

Rivera se interesó por la política nada más llegar a la Universidad

Rivera, desde su primer año de universidad comenzó a mostrar interés por la política y representó a la Universitat Ramón Llull (URL) en una liga de equipos de debate que se realizaba por toda España, ganó y que le permitió perfeccionar su capacidad de oratoria.

También, como Suarez, ha tenido un mentor, su profesor Francesc de Carreras, un prestigioso catedrático de Derecho Constitucional, con quien le une el antinacionalismo. El profesor Carreras fue militante antifranquista en el Partido Socialista Unificado de Cataluña desde 1967, pero abandonó la organización ante la deriva hacía el nacionalismo con la integración en Iniciativa per Catalunya, acercándose al PSC.

Carreras y Rivera rompen con el PSC cuando Pascual Maragall, al frente de la coalición tripartita, se propone la reforma del Estatut. De Carreras y otros destacados intelectuales, como Arcadi Espada, Albert Boadella, Félix Ovejero, Félix de Azúa o Iván Tubau, proponen una movilización ciudadana y redactan el Manifiesto por un nuevo partido político, capaz de superar la obsesión identitaria y nacionalista de la política catalana, y se oponen al referéndum estatutario. Impulsan la plataforma Ciutadans de Catalunya, el embrión de Ciudadanos.

Suárez se casó a los 29 años con Amparo Illana, con la que tuvo 5 hijos. Por su parte, Rivera tiene una hija de unos cuatro años, fruto de una relación estable con la psicóloga Mariona Saperas, con la que convivió varios años, y de la que en la actualidad está separado.

Rivera fue el primer presidente de Ciudadanos

En 2006, cuando se realiza el congreso fundacional de la nueva formación, el joven Albert Rivera es elegido presidente y encabeza las listas a las elecciones autonómicas, en las que obtuvieron tres escaños. En 2008, se presentó a las elecciones generales pero no obtuvo acta de diputado. Aquellas elecciones estuvieron caracterizadas por una fuerte tensión entre los dos grandes partidos, y los electores se decantaron por un nuevo mandato del gobierno Zapatero, que obtuvo unos excelentes resultados en Cataluña.

Rivera se da a conocer con actuaciones efectistas como aparecer con el torso desnudo en el cartel electoral por o salir a hombros de la Plaza de Toros Monumental de Barcelona en la tarde del 26 de septiembre de 2010, junto al diputado del PP, Rafael Luna y el torero Serafín Marín, en protesta por la prohibición de las corridas de toros en Cataluña.

Rivera se hace famoso

Rivera se hace ‘famoso’. Recibe amenazas de sectores independentistas y es acusado de pertenecer a las Nuevas Generaciones del PP, acusación que niega, y justifica que se acercó al PP en busca de información y que estuvo presente en algunos actos, pero que no perteneció a esa formación política, de la misma manera que tuvo contactos con la corriente crítica del PSC, de la mano de su mentor Francesc de Carrereas.

Adolfo Suárez tenía 43 años cuando en 1976, el Rey Juan Carlos le encarga la formación del gobierno. En aquel momento tenía un nuevo valedor, Torcuato Fernández Miranda. Suárez, de la mano del Rey, de Torcuato y del Teniente General Manuel Gutiérrez Mellado, que se encarga de controlar y evitar el descontento de las altos mandos militares, aprueba la Ley de Reforma Política que supone la liquidación de las Cortes franquistas y el camino abierto para la legalización de todos los partidos y la instauración de un régimen democrático.

Organiza el partido político para presentarse a las primeras elecciones democráticas que el mismo convoca, la UCD, la Unión de Centro Democrático, con políticos llegados desde distintas opciones ideológicas, falangistas reconvertidos, liberales, demócratas cristianos, y algunos socialdemócratas, arrincona la opción de la derecha dura e inmovilista que representaba Manuel Fraga Iribarne y otros ministros del franquismo, organizados en Alianza Popular.

Es capaz de articular una fuerza política transversal, integradora de los sectores más avanzados del régimen con los sectores más moderados de la oposición y proponer un plan reformista y de regeneración política para abordar el futuro en plena crisis institucional y económica. Gana las elecciones del 15 de junio de 1977, representando una opción de cambio hacia la democracia sin rupturas; en el ámbito político y él es el protagonista de la legitimación democrática con la convocatoria de elecciones y la legalización de todos los partidos.

La UCD utilizaba dos carteles en las elecciones de 1977, en ambos “Centro” es el concepto principal, uno es más personalista: “Votar Centro es votar Suárez” y “Vote Centro. La vía segura a la democracia

Rivera y C´s, sorprenden en las encuestas con unas excelentes previsiones. Ciudadanos, ya convertido en un partido de carácter estatal y organizado en toda España, se coloca con Podemos, PSOE y PP como una opción capaz de discutir ser primera fuerza. Frente a las opciones tradicionales, y a la radicalidad de Podemos, Ciudadanos y Rivera son el nuevo centro político.

Una opción de voto no involucrada con la corrupción

Aseguran que los indecisos encuentran en este partido una opción de voto no involucrada en corrupción, que genera apariencia de estabilidad, que ofrece cambios sin abismos, y que es una opción claramente reformista sin rupturas. La presentación del programa económico ha abundado en esa idea y es otra de las grandes puestas en escena de Rivera, fichando al Catedrático de Economía y Estrategia en la London School of Economics, Luis Garicano, que anunciaba su entrada en la política a través de su cuenta de Twitter; y a Manuel Conthe, secretario de Estado del Economía y presidente de la CNMV. Los dos se mueven entre el consenso de la libertad de mercado y la aceptación del Estado de Bienestar, y defienden un modelo económico y político al de los países escandinavos. Todo recuerda a la oferta reformista y social del centro político de Suarez.

Rivera utiliza el lema: «El cambio sensato»

Un cambio reformista, sin estridencias que se dirige a un electorado del centro derecha abrumado por la corrupción asociada al PP y la dureza de sus posiciones económicas, y capaz de recoger votos en la franja templada del electorado progresista. Un electorado que no quiere legitimar la corrupción pero que tampoco quiere aventuras económicas ni políticas de alto riesgo, y que puede encontrar en C´s una opción política ganadora, sí consigue, como Suárez, identificarse con un nuevo y moderno voto útil frente al continuismo del PP.

El éxito de Ciudadanos y de Rivera escoraría, aunque ellos no lo quieran, al PP más a la derecha, colocándolo en el mismo lugar donde Suárez tenía a Alianza Popular. Una alternativa a los votantes de centro que en algunos momentos se refugiaron en el PSOE, acusado ahora también de corrupción.