El 11M en 140 segundos

Si nos paramos a pensar todos recordamos lo que estábamos haciendo. Dónde nos encontrábamos, con quién y con qué incredulidad escuchábamos atentos los partes radiofónicos de aquella mañana del 11 de marzo de 2004. Para los que estaban en Madrid quedan en el recuerdo las sirenas, la confusión, las caras de los demás en el transporte público, en el trabajo, en el portal.

No sabíamos lo que estaba pasando y 11 años después seguimos sin saberlo. Sabemos quienes fueron, sabemos por qué lo hicieron pero nunca entenderemos a qué propósito puede servir terminar con la vida de 192 personas, destrozar sus sueños y aniquilar sus futuros. No entenderemos por qué 192 familias fueron mutiladas aquel día.

Cada año desde aquel, desde que aquellas bombas convirtieron Madrid en la capital del dolor de España, nos afanamos en recordar las caras, las voces y las miradas de quienes perdieron la vida. Para todos los que perdieron un trocito de sus seres, el recuerdo continua sobrevolando sus existencias cada día.

No podemos ni debemos olvidarnos de las 192 vidas que se perdieron en las vías de tren de Madrid, ni tampoco permitir que sus memorias se utilicen con fines políticos, porque no es justo. 11 años después del 11M, España ni olvida ni perdona, mientras la barbarie sigue campando por el mundo disfrazada de causa elevada al nivel del terror.

El 11M está marcado en nuestro calendario en rojo, y sus causas y consecuencias ya forman parte de los libros de historia en nuestro país, del mismo modo que las fotografías de los que ya no están seguirán en los álbumes de quienes los quisieron de cerca, de quienes les añoran cada día.

Desde Irispress nuestro recuerdo más emotivo a los que perecieron a manos de los viles y los cobardes. A los que murieron cuando no les tocaba, solo porque el azar los mezcló en la cruel coctelera del extremismo más descarnado. Nos tomaremos un tiempo para pensar por qué el sentido común es tan pocas veces el más común de los sentidos, en por qué Madrid amaneció el 12 de marzo con 192 sonrisas menos.