Andalucía inicia el camino en el año electoral

 

Comienza la campaña. Una más. Pero no será una campaña irrelevante. Será, seguramente, una de las más importantes de la historia de Andalucía. Tiene que ver con el significado que tiene no solo para la comunidad andaluza sino para el nuevo panorama político español. Las elecciones del día 22 son las primeras en las que entran en liza con verdadero protagonismo dos nuevas formaciones políticas que aspiran a cambiar el escenario político.

Se trata de Podemos, que arrasará con el electorado histórico y natural de Izquierda Unida, y de Ciudadanos, que compite en la franja templada del electorado donde residen los votantes del PP y del PSOE.

Va a constituirse el primer parlamento en el que convivan las nuevas fuerzas y el llamado modelo bipartidista. Por eso estas elecciones son importantes. Además de por tratarse de una comunidad de una extraordinaria relevancia nacional, porque dentro de dos meses más habrá elecciones municipales en la región y en el resto de España y autonómicas en otras trece comunidades, y porque, finalmente, en seis meses se celebrarán elecciones generales.

Andalucía será la primera estación del año electoral

Andalucía señalará el camino del cambio, pero sin cambiar. Esa será, además, la gran paradoja. Se va a reeditar un nuevo gobierno socialista con pacto o con apoyos parlamentarios que habrá que dirimir, pero un seguro gobierno de Susana Díaz, ya legitimidad por las urnas como líder regional de su partido y de la sociedad convocada a las urnas. Esa cuestión no es menos importante que las señaladas: ella será, con seguridad, la gran reforzada para oponer su nueva legitimidad al auge del secretario general de su formación tras el debate parlamentario.

En definitiva, Andalucía será un tablero de juego claramente nacional. La dimensión del peso que tiene la comunidad es inversamente proporcional al candidato menor que presenta el PP, por eso apenas merece la pena detenerse en él. Solo la insistencia de Rajoy en participar en la campaña podrá justificar un resultado mejor del que realmente produciría su candidato si actuara solo. Para IU puede ser el comienzo de su hundimiento nacional, ya lo hemos planteado y UPyD dejará claro que la apisonadora de Rivera los aplastará a ellos en primer lugar.

Todo esto estará encima de la mesa de Andalucía durante los próximos quince días. No creemos que oigamos hablar mucho ni de propuestas concretas ni de los asuntos que más directamente afectan a los ciudadanos. Nos lo anuncia la torpeza de Monago con su vídeo estúpido e infantil, el de un político fuera de cacho, sin sitio, buscando un protagonismo que ni le corresponde de ni se merece. Y nos lo anuncian las estrategias de los partidos beligerantes en la contienda de una Andalucía que se anticipa al resto de España. Se destacará sobre ellos un mujer segura de sí misma capaz de andar un largo camino hasta San Telmo y desde ahí a Ferraz y, quién sabe, si muy pronto a la Moncloa. Todo parece indicarlo.