El yihadismo, de nuevo, destruye obras de arte milenarias

 

 

Con la misma furia que los talibanes derribaron los budas de Bamiyán -considerada como una de las grandes obras de arte de la Humanidad-, los extremistas de Estado Islámico la emprenden con las estatuas milenarias del Museo de la Civilización de Mosul en Iraq. Alguna de las estatuas destruidas datan de la época asiria (siglo VIII y VII a.C.).

Las imágenes de las barbarie hablan por sí solas. Armados con martillos y taladros, yihadistas la emprenden con las esculturas hasta que quedan reducidas a pedazos. Uno de los yihadistas justifica el acto contra estas obras de arte afirmando que los pueblos de la antigüedad  adoraban a ídolos “en vez de a Alá”. Afirmaciones que llamarían a la sonrisa si no fuera por el daño irreparable a la cultura que hacen con este tipo de actos.

“Los que se llaman asirios y acadios establecían dioses de la lluvia o de la guerra, que adoraban en vez de a Alá, a través de ofrendas”, añade el yihadista. Considera que ello va en contra del monoteísmo y que el propio profeta Mahoma destruyó con sus propias manos otras figuras de ídolos religiosos. “Si el propio profeta lo hizo, es fácil para nosotros (hacerlo), aunque valgan miles de millones de dólares”.

El Museo de la Civilización de Mosul fue saqueado en 2003, durante la invasión estadounidense en Iraq. En ese momento, desaparecieron las principales obras de arte de la institución. El año pasado, tras la invasión del yihadista Estado Islámico de Mosul, algunas de las figuras fueron saqueadas de nuevo, supuestamente por parte de dirigentes de ese grupo radical con el objetivo de venderlas y financiar a la organización terrorista.