Un año sin Paco

Ha pasado un año desde que el maestro de entre los maestros de la guitarra española decidiera que había llegado el momento de partir. Francisco Sánchez, Paco, “el de la Lucía”, se marchaba en México antes de cumplir los 67 años, consciente de que había repartido magia para dar y tomar a través de sus dedos, percutiendo no con ellos, sino con su propia alma, las cuerdas de la guitarra que suena desde hace años en nuestra memoria colectiva.

Paco de Lucía tenía un don para la música ‘desde chico’, para tocar cualquier cosa con cuerdas porque lo había mamado en casa gracias a su padre, también guitarrista. Es probable que estés  escuchando ahora mismo en su cabeza los acordes de su archicocnocida Entre dos aguas, yo lo hago mientras escribo, pero no sólo ésto nos dejó Paco de Lucía. Entre sus muchas y muy variadas composiciones e interpretaciones quedan también para el recuerdo las que pudo hacer al lado del otro gran genio del flamenco a nivel histórico. El dueto que durante años formó con Camarón de la Isla es un legado que ambos nos han dejado para gloria de nuestra música.

Paco y Camarón no hacían flamenco eran el flamenco personalizado en estos dos enormes músicos que nos dejaron demasiado pronto.

Desde los años 70 hasta su fallecimiento en 2014, Paco de Lucía no dejó de regalar arte ni de buscarle tres pies al gato, de incorporar nuevos sonidos e instrumentos a su manera de ver la música. La música es algo que se lleva dentro o no se lleva, y la cara de Paco de Lucía cuando se sentaba a tocar la guitarra era el poema más hermoso del mundo, era algo más que un sentimiento y transmitía la fuerza de 1000 huracanes.

Paco de Lucía nos ha acercado a muchos a un estilo musical que no era nuestro favorito, pero su toque y su personalidad han conseguido la admiración y el profundo deleite de quienes no acudimos al flamenco en busca de inspiración. Por todo ello, por todo lo que nos ha dado Paco de Lucía con sus manos, yo le estaré eternamente agradecida, por transmitir ese duende del que los flamencólogos hablan y que no todo el mundo tiene a su alcance. Si tenemos que decir algo (más) de Paco de Lucía es que él era el duende, y que las guitarras españolas quedaron huérfanas hace justo un año, están bien cuidadas, pero huérfanas.