Pedro Sánchez endurece el discurso contra el Gobierno

Pedro Sánchez rompió la inercia del parlamentarismo tibio y sosegado de Rubalcaba y colocó al PSOE en el frente abierto de oposición al Gobierno sin ningún tipo de concesión. Desgranó durante una dura locución, con firmeza y sosiego, desde la tribuna del Congreso, las ‘mentiras’ que el Presidente había proclamado durante su intervención de la mañana. Para afirmarse, mostró los titulares de la prensa nacional y económica extranjera que en su día aseguraban que se había producido un rescate financiero sobre la banca española. “Salvad al soldado Rato”, apostilló. Rajoy había negado que España sufriera un rescate. El socialista desmontó en un instante tal aseveración.

De ahí en adelante fue señalando los aspectos más negativos de la gestión, lo que en las filas del PSOE llaman la necesaria recuperación justa. Defendió que muchos españoles se encuentran aún muy lejos de la recuperación anunciada por el Presidente. ¿Ustedes a qué cafeterías van? ¿Por qué calles van? ¿Usted qué sabe de los españoles? Sentenció. De ahí en adelante se ha referido a las ‘injusticias’ generadas por la reforma laboral y la reducción de los servicios públicos y la pérdida de derechos y libertades. Siguiendo el guión histórico del PSOE, ha destacado la desigualdad que afecta a las mujeres.

Sánchez ha sido contundente con la corrupción. Según llegaba a la tribuna sacó a relucir el nombre de Bárcenas y la estrecha relación de Rajoy con él a través de mensajes. Le acusó de esconderse tras un plasma y fue citando uno por uno los capítulos en los que el PP ha fallado a los españoles segando las conquistas que el PSOE había conseguido con la sociedad del bienestar. No imaginaba Pedro Sánchez un ataque furibundo de Rajoy en su réplica.

El presidente se atrincheró en la tribuna, rodeado de todo tipo de papeles que movía sin ningún orden, mientras soltaba sapos y culebras por su boca despreciando sin precedente alguno no solo la intervención del líder socialista si no a él mismo. Volvió en la réplica el espíritu utilizado por Rajoy durante los años de la crispación contra Zapatero. El mismo tono agresivo y despreciativo, pero en esta ocasión elevado a la enésima potencia. La violencia verbal, el tono subido, se culminó con un “es patético” referido al Secretario General socialista después de amenazarle con un “no suba aquí más a decir nada”.