Yihad contra los perros y sus propietarios

Periódicamente saltan a las redes sociales la noticia de que en Arabia Saudí tener perros será castigado con la pena de muerte. Una pena que ya se aplica en Irán. “Tener un perro es impuro (nayis). El Islam prohíbe tener perros, y el castigo para el que lo hace es perder una o dos de sus qiraats de sus hasanaat (buenas acciones) cada día. Se ha hecho una excepción en el caso de tener perros para la caza, para custodiar el ganado y los granos”. Son palabras literales recogidas en el foro islámico islamqa.info., que modera Mohammad Al Munajjed.

Afirmaciones que se remontan a 1571, cuando el imán Abu Hurayrah recoge un hadiz del Profeta (Mahoma) -los hadices o dichos del profeta se encuentran en un escalón inferior al Corán-: “Al que tenga un perro, salvo que sea para el pastoreo, la caza o la crianza de animales, se le quitará un qiraat de su recompensa por día”.

Casi cinco siglos después, el presidente de la Comisión para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio saudí (la policía religiosa) anuncia que el país castigará con la pena capital al propietario de mascotas salvo para la caza, custodia del ganado o de personas. Unas mascotas que en cualquier caso no podrán entrar en los hogares ni recibir atenciones -caricias o sacarlos de paseo- por parte de sus propietarios.

Arabia Saudí seguiría con esta medida los pasos de la vecina Irán, donde los ayatolá que la rigen ya lo han prohibido. El ayatolá iraní Nasser Makarem Shirazi sentenció que “indudablemente el perro es un animal inmundo”, justificando su prohibición y el castigo por su tenencia y para quien “las relaciones amistosas con los perros son una ciega imitación de las costumbres occidentales que quieren a sus perros más que a su mujer y a sus hijos”. Hasta el propio presidente Ahmadineyad requirió una fatua para justificar la posesión de cuatro perros que destina para su custodia personal.

 

Los perros, una cuestión a debate en la comunidad musulmana

Ahora bien, alejado de los fundamentalistas, los propios musulmanes no se ponen de acuerdo sobre la doctrina en su fe acerca de la naturaleza de los perros. “El Sheij al-Islam Ibn Taymiyah dijo con respecto a los perros que existen tres opiniones: que son tahir (puros), incluso su saliva (opinión de Maalik), que son nayis (impuros), incluso su pelo. (opinión de Shaafi’i y es una de las dos opiniones narradas por Ahmad) y que su pelo es tahir, pero su saliva es nayis (opinión de Abu Hanifah y de Ahmad en el otro informe narrado de él). Ésta es la opinión más acertada. Fin de cita”, subrayan en el foro islamqa.info.

El Consejo de Relaciones Islamo-Americanas (CAIR) se vio obligado a mediar sobre este asunto en un intento de controlar los daños que para la imagen de sus fieles proyecta esa imagen de no querer a los perros de los ciegos . “La moral y la necesidad legal de acomodar a personas que utilizan perros de servicio sobrepasa con mucho la incomodidad de un musulmán individual que tema entrar en contacto con un perro, que es una criatura de Dios”.

La organización aclaraba que “los musulmanes creen que la saliva de los perros invalida la ablución ritual antes de la oración”, pero no el animal.

Hadices que se acaban convirtiendo en dogma y que se construyen en base a que alguien dijo algo que alguien escuchó decir a Mahoma que a su vez oyó pronunciar a Alá en una de las habituales conversaciones que mantenía con el Arcángel Gabriel quien le revelaba la palabra de Dios o si lo prefieren “dichos y las acciones del profeta Mahoma (y de los imanes en el caso de los chiíes) relatadas por sus compañeros y compiladas por aquellos sabios que les sucedieron”. 

De hecho la política de concesión de visados para la entrada de perros en Arabía Saudí es absiolutamente restrictiva, solo permitida para perros guía de invidentes,a los destinados a la guardia de residencias y a los perros de caza.

Unas cuestiones que, en pleno siglo XXI, sigue siendo objeto de debates no sólo en el Medio Oriente, sino en países occidentales por los líderes regiliosos del Islam, que en sus versiones más fundamentalistas,r musulmanes en idiomas occidentales, incluido el español en medios islámicos españoles.