Tania Sánchez abandona IU para buscar la ‘unidad popular’

La salida de Tania Sánchez de IU responde a la crisis que atraviesa la colación de izquierdas. No es un hecho en absoluto despreciable puesto que la dirigente que ahora abandona la formación era la candidata elegida en primarias para liderar la lista a la Comunidad de Madrid. En contra de lo que pudiera parecer no es un abandono precipitado ni intempestivo: lo motivan dos elementos.

 

Tania Sánchez defiende una estrategia opuesta a la dirección de IU

 

En primer lugar, Tania Sánchez defiende una estrategia claramente opuesta a la de la actual dirección política de IU en Madrid. Ella apuesta por la ‘convergencia’ y analiza el escenario político defendiendo un movimiento de integración de las diversas opciones que han aparecido – IU, Podemos, Ganemos, Equo, etc – en un solo proyecto con vocación de ganar en el proceso electoral.

De otro lado, la salida de la formación y la renuncia al acta de diputada supone un ‘aplazamiento’ de hecho en la tramitación de la querella que el PP de Rivas presentó contra ella, ya que deberá pasar del tribunal Superior de Justicia de Madrid a un juzgado ordinario, ya que ella ha perdido la condición de aforada.

La estrategia de convergencia o de unidad popular, como Tania Sánchez la ha definido, encaja con los movimientos habidos en el escenario político madrileño en los últimos meses. No solo la motiva la necesidad de salir a ganar con un aire reforzado, sino que también es producto de la decadencia electoral que define a IU en la Comunidad. Ni con Pérez ni con Gordo se ha logrado modificar es status quo de tercera fuerza, solo relevante en la hipótesis de que el PP perdiera la mayoría absoluta y el horizonte electoral actual solo contempla movimientos hacia peores resultados

Si Tania Sánchez defiende que los implicados directa o indirectamente en las tarjetas black abandonen cualquier puesto de dirección, es porque el lastre que supone contar con ellos abarca no solo la sospecha de corrupción – sospecha muy extendida durante años – sino que afecta a la forma de hacer política de la coalición los últimos veinte años. Digamos que en IU hay un sector conservador con resistencias a las nuevas expresiones políticas, un sector conservador asentado en el modelo más burocratizado de la coalición, el que ha permitido, por ejemplo, que Pérez haya sido candidato a la alcaldía, candidato a la comunidad, candidato al congreso y de nuevo al ayuntamiento en un único ciclo político interminable y sin cosechar ningún resultado electoral de valor.

Pérez y Gordo esperaba la imputación de Tania Sánchez

Que en los despachos del ese sector de IU se estaba esperando la imputación de Tania Sánchez como agua de mayo es un hecho indiscutible, y que la política de resistencia a los órganos federales – incapaces de poner orden ni de imponer sus propias decisiones – se basaba en esperar la ‘desgracia’ de Tania Sánchez, es un hecho. Ahora, la crisis se justificará como siempre se ha hecho en el PCE y sus aledaños desde la época del estalinismo: estaba haciendo trabajo fraccional, era una infiltrada, mejor fuera que dentro, nos ha traicionado.

La realidad es que IU padece el ‘síndrome Podemos’ Y eso supone que se enfrenta a un riguroso debate sobre su razón de ser y su futuro. Que Podemos haya sido capaz en unos pocos meses de hacer el sorpasso – al menos en las encuestas – al PSOE cuando IU lleva treinta años intentándolo, define perfectamente cuáles eran los límites de la coalición, cuáles son sus incapacidades y cuál la carga que arrastra – el PCE, fundamentalmente – para conseguir lo que Iglesias ha logrado en solo unas semanas: crear un movimiento político a partir de un conjunto de movimientos sociales con una propuesta articulada para intentar ser mayoría electoral. Esa era la idea de otro Iglesias, Gerardo, fundador de IU en los años ochenta, que fue diezmada por la misma lógica que hoy se le ha aplicado a Tania Sánchez: la presión hasta sacarla del partido, el conservadurismo y la incapacidad de percibir e interpretar las dinámicas sociales fuera del dogmatismo.

Si Podemos es percibido por el electorado como una alternativa plausible situada ideológicamente en la izquierda – según los datos del CIS – la razón de ser de Izquierda Unida más allá de su propia retroalimentación, ha desaparecido, al menos desde el punto de vista de su utilidad pública.

Entenderlo supondría aplicar la lógica de Tania Sánchez, tan denostada internamente por el viajo aparato comunista, y trabajar para lograr una confluencia en la que IU no perdiera la identidad pero fuera capaz de impregnarse del cambio que supone la aportación de Podemos. De haberse hecho así, la llamada a la unidad popular tendría efectos reales de motivación en una franja del electorado de izquierda que fue, sin duda, el nutriente fundamental de la marcha por el cambio del pasado día 31.

lo que además queda claro es la absoluta debilidad de Alberto Garzón, cercano a las posiciones de Tania Sánchez, en una IU que se resiste abiertamente a los cambios que propone.