Terrorismo yihadista, el nuevo terrorismo exprés

 

El terrorismo yihadista es la principal amenaza a la que se enfrenta Occidente. Viven entre nosotros y aparentemente son como nosotros. Apenas dan muestras de un proceso de radicalización que les convertirá en terroristas. Su adoctrinamiento les hace adoptar rasgos de psicópatas. No existe empatía alguna con su entorno. Por eso son tan peligrosos.

Por eso, y porque el terrorismo yihadista conforma una estructura que en nada se asemeja al resto de los grupos terroristas: No son ETA, si detienes a la cùpula no se descabeza su estructura” indica Carlos Bautista Samaniego, profesor de Derecho Penal en la Universidad Alfonso X el Sabio. Una particularidad, la falta de estructura jerarquizada, que plantea un escenario muy diferente a la hora de combatirlo.

 

Terrorismo yihadista, autonomía, tanto en la elección de sus atentados como a la hora de financiarse

 

Al igual que pasa con la religión que profesan, no existe una autoridad única en el terrorismo yihadista y se organizan en función de sus propios intereses. “Unos reciben órdenes directas de la sede central de Alqaeda o DAESH, otros tienen autorización religiosa que les marca sus objetivos“.

Una manera de ‘desorganizarse‘ hace a los retornados muy eficaces a la hora de planificar sus atentados y que también les permite buscar sus propias formas de financiación. “Son autosuficientes, se autofinancian en función de sus propios intereses. Es un tipo de financiación autónoma y apegado al terreno. Cada grupo se autofinancia salvo casos excepcionales“,asegura Samaniego. Por eso hay que seguir todas las pistas posibles para ‘secarles‘ las fuentes de ingresos.

El terrorismo yihadista no tiene un patrón preestablecido, a diferencia de las otras organizaciones ciriminales. Puede vincularse a cualquier actividad del crimen organizado: financiarse a través de fundaciones, de la limosna que recogen en las mezquitas, tráfico de armas o incluso del tráfico de droga. Paradójicamente, este último, un delito castigado con la pena de muerte allá donde gobiernan los yihadistas.

Quizás, por ello, el Estado Islámico y Al Qaeda encabezan el ránking de los grupos terroristas más sanguinarios. En el ‘haber’ de EI, en los pocos años que lleva operativo, acumula 8.000 muertos y 19.000 heridos en sus atentados.

 

Hasta el momento el éxito jalona las operaciones policiales, pero no hay que bajar la guardia

 

La desarticulación de las diferentes células en España así lo atestiguan. En un año, 77 personas detenidas. Significativa, la detención en Bulgaria de tres terroristas residentes en Cataluña (diciembre) y el desmantelamiento de la red de captación de mujeres para integrarse en el Estado Islámico (diciembre) y la operación Farewell, que acabó en Melilla y Nador con otra red de captación liderada por Zakaria Said Mohamed, ex-militar español que controlaba la red desde Siria e Irak (septiembre).

Operaciones contra células y destinadas a personas individuales como el arresto de dos chicas (una de 14 años y otra de 19) cuando iban a cruzar la frontera de Melilla para unirse al Estado Islámico (agosto) y las detenciones de Hamido Mohamed. en el barrio ceutí de El Príncipe por enaltecimiento del terrorismo yihadista a través de internet (junio), o la de Kamal Joao Carlos Luzito, un angoleño residente en Huelva, por difusión de propaganda yihadista a través del foro Jamia Hafsa Urdu Foru (junio).

Aunque realmente el miedo se metió en el cuerpo a principios de año. La caída de una célula montada por dos parejas de hermanos preparada para cometer un atentado inminente nos acercó de manera real al peligro que acecha. El entrenamiento recibido y el arsenal en su poder, en opinión de la policía, evidenciaban que estaban “listos para cometer un atentado”.

Sus objetivos somos todos: policías, jueces, ejército o ciudadanos de a pie. Hace pocas semanas, cundió la alarma entre la policía. Se enviaban mensajes entre ellos alentando a incrementar las medidas de seguridad para evitar el secuestro de un agente para, a continuación, grabar en vídeo su “ejecución”.

La policía reclama al ministerio del Interior que dote a las unidades de seguridad ciudadana de armas largas así como de un plan de formación de tiro completo y eficaz para hacer frente a la amenaza terrorista yihadista.

 

Una amenaza real en España, aunque menor que en otros países de nuestro entorno

 

Existe una amenaza -en España-, pero no es tan grande como la de otros países donde viven más yihadistas“, matiza Samaniego. Básicamente, y en pequeña escala, los núcleos de actividad yihadista prueban que somos un país emisor de yihadistas, pero el peligro no es que se adoctrinen para combatir en Siria “sino de lo que van a hacer los que vuelvan”.

Desgraciadamente, España lleva una cierta ventaja en la lucha contra el terror a otros países occidentales. 30 años de lucha con ETA han permitido en tener una de las legislaciones antiterroristas más avanzadas. Aún así, el terrorismo yihadista ha puesto sobre el tapete la necesidad de dar más pasos para facilitar la labor de jueces y fiscales.

Sobre todo en tres direcciones: controlar sus movimientos a través de las redes sociales -donde se mueven con cierta facilidad-, poner trabas al adoctrinamiento, porque es el paso necesario antes de que se incorporen a la banda armada y elevar a la categoría máxima, es decir la de terrorista integrado en organización, la figura del lobo solitario.

Una figura que según Samaniego no debiera existir, porque al fin y al cabo, estos lobos solitarios siempre están en contacto con una mínima infraestructura y han recibido formación y adoctrinamiento, lo que es una prueba de que están integrados en una organización.

“Lo que choca es que la posesión de pornografía infantil sea delito y no la de vídeos -brutales- de adoctrinamiento yihadista”. Un material que se utiliza siempre como paso previo en todos todos los miembros de un comando yihadista .

Unas carencias legales que se han suplido hasta el momento por la Jurisprudencia del Tribunal Supremo que se corregirán tras la firma del pacto de Estado contra el terrorista yihadista firmado por PSOE y PP.

Pero no son las únicas, en opinión de juristas consultados por Irispress Magazine, unificar terrorismo y crimen organizado es otro acierto, ya que en definitiva, los terroristas se valen de todas las actividades de las organizaciones criminales para organizarse, al tiempo que afirman hay que perseverar en la libre circulación de información procedente de los servicios de inteligencia

Están entre nosotros y suponen un peligro real. Los últimos atentados yihadistas en Canadá, Australia o París son un claro ejemplo de lo fácil que resulta matar. Todos somos Charlie, no sólo porque defendemos la libertad, sino porque todos somos diana de este nuevo, cruel y despiadado tipo de terrorismo.