Faltan medios para afrontar la amenaza yihadista

“Hay que tomárselo muy en serio, el siguiente nivel es ataque inminente”, estas palabras corresponden a Javier Estévez, portavoz del Sindicato Unificado de Policías (SUP) y son la respuesta a una pregunta muy concreta ¿Tenemos motivos para preocuparnos por una amenaza yihadista?

En la madrugada del pasado 24 de enero, una operación policial en el barrio de El Príncipe, en Ceuta, se ha saldado con 4 detenidos, dos parejas de hermanos,  acusados de ser terroristas y a los que se les han encontrado armas blancas y cortas. En estos momentos la investigación se centra en determinar si estas cuatro personas contaban con la infraestructura necesaria  para perpetrar un atentado en España.

El ministro del Interior ha dicho sobre los detenidos que se trata de terroristas” radicalizados, muy adiestrados tanto física como mentalmente” y que “estaban dispuestos a cometer un atentado” e “inmolarse” en dicho intento. Además ha destacado que a la Policía le ha llamado la atención un cierto paralelismo entre este caso y el de los terroristas que atacaron la sede de Charlie Hebdo.

Estamos en un nivel de alerta 3 de baja intensidad, porque aunque no existe una amenaza concreta, esto es, la sospecha de que vaya a perpetrarse un atentado terrorista islamista en un lugar concreto un día concreto, los precedentes europeos de los últimos días unidos a nuestra propia historia y situación geográfica, hacen pensar que España es un objetivo de las células terroristas islámicas. Tanto para el Sindicato Unificado de la policía como para la Confederación Española de la Policía, hay que lanzar un mensaje de serenidad, si estamos subiendo los niveles de alerta es para seguir la estela del resto de Europa (Nos recalcan que no existe una escala común en los países de la UE, cada estado tiene la suya), y porque evidentemente por todo nuestro historial no es pertinente bajar la guardia .

Hace poco, al tiempo que el nivel de alerta se subía, el ministerio del Interior lanzaba una serie de medidas a pactar con el PSOE, para hacer frente al terrorismo islámico internacional. La cuestión es si nuestros cuerpos de seguridad disponen de todos los medios a su alcance para combatir la yihad y si estas medidas son realistas desde el punto de vista de los recursos con los que cuentan.

Tanto el SUP como la Confederación Española de la Policía coinciden en que hay carencias tanto a nivel material como a nivel humano. Miles de policías españoles se jubilan cada año y sus puestos no son ocupados por nuevos policías, según la CEP, “Desde que el PP ganó las elecciones las convocatorias para nuevos policías son escasas y el número de plazas que se sacan, irrisorio”. Así, es muy difícil que el despliegue de policía sea efectivo. En palabras de Javier Estévez ” las medidas que plantea Interior están muy bien, pero en el caso de algunas como el control de pasajeros en aeropuertos requieren una gran inversión en tiempo y dedicación por parte de la policía “, tiempo y dedicación que se resta a otras tareas de igual importancia, sencillamente porque no son suficientes agentes.

También existe un déficit en cuanto al material disponible, tal como estos sindicatos han hecho constar a la Dirección General de la Policía en un escrito en el que reclaman chalecos antibalas para todos, escudos balísticos y armas largas (rifles, fusiles).

Las armas y elementos de protección con los que cuentan los terroristas hacen que sea imposible que un policía con la dotación habitual pueda competir. Las armas cortas no atraviesan los chalecos antibalas, se necistan armas de mayor calibre como las que portan los terroristas. Tampoco hay chalecos antibalas para todos, un tema que ya estuvo de actualidad al fallecer una agente en Vigo que no disponía de este elemento básico de protección con el que todos los miembros de los cuerpos de seguridad deberían poder contar.

Además, el SUP confirmaba a Irispress que los planes de tiro están obsoletos y que la falta de presupuesto ha hecho que sean casi absurdos. Para los agentes de las unidades especiales que sí cuentan con el armamento adecuado, como las G-36, el plan de formación reduce a entre 15 y 30 los cartuchos de los que disponen anualmente para hacer sus prácticas, luego es muy difícil que un agente se haga un experto con esta precaria formación.

Para poder cumplir con las medidas que ha lanzado el Gobierno, habría que aumentar la dotación material, el número de efectivos  y también habría que prever una serie de protocolos que, según Estévez, no se están previendo. Este medio se ha puesto en contacto con el ministerio del Interior para conocer su postura, pero nadie ha encontrado un momento  para atendernos a causa de sus apretadas agendas.

De estas declaraciones se desprende que no estamos preparados como Estado para hacer frente a un ataque terrorista. Seguro que recuerdan el vídeo de los hermanos Kouachi en el que en su huida, al toparse con la policía, los agentes tenían que retroceder y dejar el camino libre a los terroristas, porque no estaban preparados para plantarles cara, y parece que este problema se reproduciría en España.

Sobre si hay una psicosis entre los agentes de la policía española, la CEP opina que no, que quizá algún agente haya podido manifestar en algún foro preocupación, pero que no es la tónica general porque confían plenamente en los cuerpos de información, que tienen controlada la situación, según nos dicen, y que  se están centrando en la prevención, en atajar de raíz el problema localizando en los foros y las redes sociales, caldo de cultivo de los jóvenes captados por la yihad, para evitar que esas conductas de exaltación de la que los fanáticos religiosos hacen gala no se conviertan en una amenaza real.