Fallece el rey Abdalá de Arabia Saudí

 

Abdalá bin Abdelaziz, el rey de Arabia Saudí, ha fallecido, según ha anunciado  la cadena estatal de televisión, que añade que su hermano, el príncipe Salman bin Abdulaziz, será proclamado como nuevo rey del país árabe.

Su Alteza Salman bin Abdulaziz al Saud y todos los miembros de la familia y la nación están de luto por el Guardián de los Santos Lugares, el rey Abdulá bin Abdulaziz, quien falleció a la 1.00 de esta madrugada“, ha indicado la Casa Real en un comunicado, recogido por la agencia saudí de noticias, SPA.

Abdelaziz nació en 1924 y accedió al trono el 1 de agosto de 2005, tras el fallecimiento de su hermano y predecesor, el rey Fahd. Sin embargo, había ejercido como regente de Arabia Saudí desde 1995 después de que el rey Fahd quedará incapacitado tras sufrir una hemiplejía.

En 2011 y 2012, el monarca se sometió a dos intervenciones quirúrgicas para corregir problemas de espalda, en el mismo hospital de Riad en el que ha estado ingresado este último mes debido a una infección pulmonar.

El ahora Rey Salman, de 79 años de edad y príncipe heredero y ministro de Defensa de Arabia Saudí desde 2012, ha solicitado al Consejo de Lealtad que jure lealtad a Muqrin como príncipe heredero. Previamente, fue gobernador de la provincia de Riad entre 1963 y 2011.

Salman es uno de los conocidos como ‘los siete sudairis’, siete hermanos nacidos del matrimonio entre Abdelaziz ibn Saud, fundador del estado saudí moderno, y Hassa bin Ahmad al Sudairi, miembro del clan Al Sudairi, uno de los más influyentes en la región del Nejd.

 

Arabia Saudí es un país sin libertad

 

Arabia Saudí es un país sin libertad, gobernado por una dinastía familiar que da nombre al estado, los Saúd. Se trata de una monarquía asentada firmemente sobre los pozos de petróleo, ya que Arabia Saudí es uno de los principales países productores del mundo, y sobre una férrea dictadura que impide abiertamente los derechos más elementales de la mujer, persigue con procedimientos brutales la disidencia y la libertad de opinión y de información, y que castiga la disidencia y la oposición con una crueldad medieval.

Arabia Saudí es, además, un país nacionalista fuertemente arraigado en la doctrina más sectaria del islamismo suní, donde se aplica la lectura más sangrienta de la sharia, y que ha sido vinculado en diversas ocasiones – la más significativa el 11S – con la violencia terrorista salafista. Como es un país extraordinariamente rico y que ha sido durante muchos años, principalmente desde la llegada al poder del ayatolah Jomeini en Irán, el país “Guardián del Golfo”, no recibe la dureza de las críticas occidentales por su constante violación de los derechos humanos, sino que por el contrario, Arabia Saudí es considerado un aliado con una posición geopolítica y geoestratégica indispensable para los intereses de los Estados Unidos. De esta forma su régimen ha orillado las críticas y es uno de los enclaves más atractivos para empresarios del sector de las infraestructuras y la construcción, incluidos los españoles.

Todos los gobiernos españoles han ignorado conscientemente las limitaciones de libertad y la represión de cualquier expresión pública de diferencia, así como la situación de sometimiento de la mujer y de los homosexuales en Arabia Saudí, cuya forma de enjuiciar y condenar ha quedado patente en la continua aplicación de la pena de muerte o en la proliferación de castigos brutales como el recientemente aplicado a un bloguero crítico que ha sido condenado a pena de prisión y a recibir mil latigazos.

La Casa Real española mantiene unas excelentes relaciones con la monarquía saudí y el tratamiento reciproco dado entre los reyes Juan Carlos y el fallecido Abdalá era el de ‘hermanos’.