Inmigrantes en España: la travesía por la frontera sur

 

Michael intentó saltar la valla de Melilla en tres ocasiones. Sissé estuvo 59 de los 60 días que un inmigrante puede estar en un Centro de Internamiento esperando a ser deportado. Michael al final alcanzó Europa en una patera. A Sissé intentaron deportarle en dos ocasiones. Ambos son de Guinea, pero sus historias son sólo dos de las miles que podríamos contar si nos acercáramos a los inmigrantes subsaharianos que viven en nuestro país.

Con ellos recorremos la difícil travesía de los inmigrantes indocumentados en España. Desde el salto de la valla en Melilla, en la que los inmigrantes no sólo son apaleados por los gendarmes marroquíes sino que además son devueltos al país africano por parte de la Guardia Civil sin ningún tipo de garantías legales; hasta el internamiento en un CIE por una falta administrativa. ¿Se imaginan un país en el que por una multa de tráfico le internaran en prisión hasta que la pagase? Algo parecido ocurre ahora mismo en Centros de Internamiento de Extranjeros por todo nuestro país.

 

Las voces de los inmigrantes explican el limbo legal

 

Sus voces nos explican el limbo legal en el que han vivido durante años hasta que han encontrado una vía para legalizar su situación. Los testimonios de los expertos en la materia nos explican la letra pequeña de nuestra Ley de Extranjería. Una Ley en la que hay trampas legales que empujan a los inmigrantes sin papeles a buscarse la vida de manera ilegal. El sistema en muchas ocasiones se convierte en una herramienta de exclusión social que limita e impide la integración.

Y una última reflexión, las razones por las que tanto Michael como Sissé decidieron un día dejar su hogar, a su familia y a sus amigos y aventurarse en un viaje del que no sabían si saldrían vivos, una idea que siempre ronda la cabeza del inmigrante subsahariano. La agencia de Naciones Unidas para los refugiados nos anunciaba esta semana que al menos 3.419 inmigrantes han perdido la vida al intentar cruzar el Mediterráneo el año que ha terminado. El dato convierte a esta travesía en la más mortal del mundo. Aún así el flujo migrante no se frena, pero muchos, como Michael y Sissé nos dan las razones por las que jamás lo volverían a hacer.