IU de Madrid se desangra en sus disputas

 

 

No han pasado más que unas pocas semanas y el proceso de elección de candidato a la Comunidad de Madrid en las filas de la organización de izquierdas ha quedado nublado por el estigma que condena desde hace años sus oportunidades de crecimiento electoral: el de la división interna y el enraizamiento de un aparato histórico que impide la evolución y el cambio.

La irrupción de Podemos y el caso de la gestión de Caja Madrid – que puso fin a la sempiterna presencia de Moral Santín en puestos clave de financiación – han sido los golpes certeros sobre un modelo que se limitaba a aspirar a tener ‘cuota de poder’ suficiente para mantener vivo a su equipo dirigente. Esta idea de supervivencia se ve clara en la trayectoria de Ángel Pérez, amo y señor de la coalición durante décadas, y sus movimientos pendulares por todos los puestos posibles de representación: concejalía, autonomía y Congreso, sin haber logrado en ninguno de ellos una relevancia suficiente que impulsara a sus siglas como alternativa al continuo desplome electoral del PSOE, reservándose simplemente el papel de tercero en discordia, y últimamente amenazado por UPyD.

Podemos ha sido capaz de formular en pocas fechas el discurso con credibilidad suficiente para despertar al electorado desencantado por IU y PSOE, animar a votantes sumergidos en la abstención y conectar con las nuevas generaciones. La tarea que en su día correspondió a la única alianza de izquierdas constituida sobre la base de la idea de dar expresión política a movimientos sociales y fuerzas políticas dispares y minoritarias en un proyecto común, la desarrolla ahora la formación de Pablo Iglesias.

La persistencia del aparato del PC y la continua presencia de los jefes del negociado instalados en él desde los años ochenta, ha ido borrando lentamente el halo de alternativa que iluminaba a IU, dejándola en un lugar sombrío a la espera de que Podemos, es decir, una nueva respuesta social, los mandara al banquillo, haciéndose el discurso, la alternativa y con ello, las oportunidades.

La introducción del modelo de primarias estuvo mal visto desde su formulación inicial por los viejos líderes, temerosos de perder el control y ahogados por la caída en desgracia de su mentor económico, Moral Santín, y, finalmente sirvió para aupar a una nueva generación de líderes, fraguados en la experiencia municipal del municipio bandera y el conocimiento adquirido en la representación autonómica. Se trataba, ni más ni menos, que de Tania Sánchez, además, tertuliana.

 

En IU hay una revuelta palaciega contra Tania Sánchez, que lo ha puesto fácil

 

Lo que está ocurriendo ahora en IU es la revuelta palaciega que pone en entredicho la idoneidad de Tania Sánchez para ser la cabeza de lista de IU, por más que para ello la hayan votado los afiliados. Y a esa revuelta contribuye sin duda la profusión de mensajes lanzados por el anterior alcalde de Rivas, despojado de su puesto por los jóvenes de IU del municipio con el apoyo de Sánchez.

El veneno de la venganza es eficaz si hay para ello disponibilidad para ser usado. Y así parece que ocurre. En tiempos de extremada delicadez a la hora de analizar los comportamientos de políticos y representantes sociales, el papel de Tania en su ayuntamiento, la presencia de padre y hermano y la endogámica relación de los tres con los contratos municipales, la colocan en el disparadero de los que nunca dan por perdidas las batallas, curtidos en la vieja escuela del aparato partidista.

Así que todo es cierto. El desplome de IU, la confusa relación contractual producida en el ayuntamiento de Rivas con la familia de la candidata, la falta de escrúpulos de los veteranos resistentes y  su deseo por mantener el poder interno aun a costa de mejorar sus expectativas electorales y, por último, el soberano desprecio a los votantes perplejos que ya miran de reojo a Podemos con más interés que hace dos meses.

Parece que todos los actores de esta obra representada por IU, hubieran estudiado el manual de autodestrucción del PSM de los últimos veinte años y lo hubieran seguido a pies juntillas.