R.D. del Congo: ayuda humanitaria, incompatible con la oposición política

El doctor Mukwege en el hospital Panzi de RD del Congo

El doctor Mukwege en el hospital Panzi de RD del Congo

El Gobierno provisional del Congo estrangula económicamente al mayor hospital del país que trata a mujeres víctimas de violación. Un ajuste de cuentas con el doctor Denis Mukwege, director del HGR Panzi, quien denuncia públicamente la situación de las mujeres en el Congo y que se ha atrevido a poner en cuestión la Constitución que está elaborando el gobierno provisional que permita al país salir de décadas de conflictos armados internos.

La violación de mujeres en la R.D. del Congo es considerado por Amnesty Internacional  como el principal problema sanitario al que se enfrenta este país desvastado por años de guerra civil. El Gobierno, en una medida sin precedentes, ha congelado las cuentas del Hospital General de referencia Panzi reclamándole una deuda fiscal de 600 millones de francos congoleños (unos 600 mil dólares). Según el ministerio Fiscal, se trataría de un impuesto -algo similar al IRPF pero aplicado sobre la propiedad intelectual- que los gerentes debieran haber detraído e ingresado al Estado de las nóminas de sus profesionales.

En los últimos 14 años, en este hospital situado en el distrito de Ibanda (una de las zonas más castigadas por la guerra) se han atendido a más de 40.000 mujeres víctimas de violación por las fracciones en lucha. Se estima que esta cifra apenas supone el 10% de las mujeres que han sido brutalmente violadas en la R. D. del Congo en ese periodo. Denis Mukwege se ha convertido en un referente internacional «por su acción valiente para sanar a las mujeres sobrevivientes de violencia sexual en conflicto armado y denunciar las causas subyacentes de estas atrocidades» y un personaje incómodo para el gobierno.

Mukwege y el hospital Panzi

Ginecólogo de especialidad, el doctor Mukwege, fundó el hospital Panzi hace 16 años. Su primera paciente fue una mujer brutalmente violada a la que habían disparado en la vagina momento después de consumar la brutal agresión. Los hechos ocurrieron apenas a 500 metros del dispensario. El destino del hospital estaba escrito, Mukwege y su equipo decidieron poner su conocimiento al servicio de las mujeres. Apenas un mes después trataban a 40 jóvenes que habían sido sometidas a brutalidades similares. Sus genitales estaban destrozados por disparos, productos químicos o plástico hirviendo.

Niñas violadas en compañias de sus madres en el Hospital Panzi

Niñas violadas en compañias de sus madres en el Hospital Panzi

No solo les curan de sus heridas o reconstruyen sus órganos dañados, las víctimas reciben tratamiento piscológico, ayuda legal y económica para que puedan reconstruir sus vidas cuando vuelven a sus comunidades. En Congo, ser agredida sexualmente representa un estigma que hace que los familiares las repudien. De enero a septiembre de 2014, más de 2.000 mujeres violadas recibieron asistencia en el hospital Panzi.

«Me puse muy enferma la primera vez que me violaron -relata una mujer a Amnmesty Internacional-, en octubre de 2002. Necesitaba urgentemente medicinas. Como en el centro local de salud no tenían, decidí ir caminando a la ciudad para que atendieran allí. En el camino, dos soldados me dieron el alto. Les dije que estaba enferma y que iba en busca de atención médica porque me habían violado. Pero uno dijo: «Da igual». Entonces me arrojaron al suelo y me violaron otra vez allí mismo, en la carretera. Desde entonces estoy terriblemente enferma, pero por aquí no hay ningún sitio donde puedan atenderme».

El hospital fue consolidando su trabajo hasta tal punto que el propio gobierno lo integró en su sistema público de salud. «Se puede comprobar que hospital Hospital General Panzi es reconocido como un hospital estatal en la zona salud de Ibanda en los mapas sanitarios elaborados por el propio gobierno «, afirma el doctor Mukgawe.

Congo Scanner hospital Banzi

Eh hospital, recientemente ha inaugurado la compra de un escáner

El hospital se nutre, además de las exiguas aportaciones del gobierno, de los fondos que recauda el doctor por el mundo o a través de la Fundación Panzi, una actividad que le ha procurado un amplio reconocimiento internacional y la oportunidad de denunciar «desgraciadamente no en nombre de su gobierno» la situación general y de las mujeres en particular que se vive en el Congo.

A pesar de sus galardones y activismo político -que casi le cuesta la vida en 2012, año donde escapó de un intento de asesinato y que le mantuvo unos meses exilado en Bélgica-, Denis Mukwege prefiere evitar referencias a sus pronunciamientos políticos contra la Carta Magna o sus diferencias con el gobierno provisional.

«Yo no quiero entrar en especulaciones. Debemos pedir a aquellos que actúan si hay otras fundaciones [que les financian]…» replica cuando se le pregunta por el asunto y desvía la atención a la procedencia y destino de los fondos con los que se nutren los hospitales congoleños.

Con la medida adoptada por el gobierno, «el derecho a la salud para los pacientes, incluido el derecho a la vida está en riesgo», ya que las cuentas embargadas se utilizaban para comprar suministros y medicinas para los pacientes, subraya.

Asímismo, se pregunta en voz alta cómo es posible que el centro médico que el dirige sea el único de los 500 hospitales que funcionan actualmente en la R.D. del Congo al que se le aplique esa medida; es decir, a quien se le exija  el pago de impuestos por ese concepto . «Creemos que se trata de una medida discriminatoria que penaliza a una única estructura en la República Democrática del Congo, que es el Hospital Panzi «, dijo el Dr. Mukwege.

Situación sociosanitaria en la R.D del Congo

 

CongoLa República Democrática del Congo es un vasto país de más de 67 millones de habitantes con abundantes recursos minerales y sin embargo, está lejos de llegar a los Objetivos de Desarrollo del Milenio fijados para 2015 por la ONU (ocupa el lugar 177 del 178 países en el ránking de desarrollo de la ONU y ocupa el dudoso honor de encontrarse el 154 de 178 de los  países más corruptos). Años de conflicto entre más de 20 grupos armados y la mala administración han contribuido a una crisis humanitaria que se prolonga ya por dos décadas.

El 70% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza, apenas con 1 dólar al día lo que supone que comen una sola vez al día y se estima que alrededor del 40% por ciento de los niños en edad escolar, en su mayoría niñas, nunca han estado en un aula escolar.  El acceso a la sanidad es un lujo, el Estado apenas destina 9€ al año per cápita en este capítulo. 

Los indicadores de salud para la población de menores de 5 años también son desoladores. Las causas de mortalidad entre los niños son la malaria, las infecciones respiratorias agudas, las enfermedades diarreicas, el sarampión, la desnutrición y las complicaciones neonatales. Además, de acuerdo con el Programa Nacional de TB del gobierno, la tuberculosis es una de las cinco principales causas de muerte en el país.

Congo grupos armados

En Congo, están en conflicto hasta 20 grupos armados.

Anmesty Internacional afirma en sus dosieres relativos a la R.C. del Congo  que «la infraestructura médica no puede ofrecerles ni siquiera la atención más básica. En todo el este del país faltan médicos con la debida formación, incluidos ginecólogos y enfermeros, así como material y medicinas de todas clases». Por ello resultan todavía más chocantes las medidas adoptadas contra el Hospital Panzi, uno de los pocos que abordan el problema de las mujeres violadas en el Congo.

Análisis de la situación que también comparten desde Médicos Sin Fronteras, organización humanitaria que califica el sistema de salud de la República Democrática del Congo (RDC) como «disfuncional. La población carece de atención médica básica, y en 2013 estuvo sometida a diversos brotes de enfermedades prevenibles como el cólera, la malaria y el sarampión.»

Compleja batalla legal

Datos estadísticos que no parecen casar con la situación a la que se enfrenta uno de los pocos hospitales del país que va más allá de procurar atención médica a los habitantes que trata o con penalizar a instituciones que contribuyen a crear un ‘amago de estado de bienestar’. Como tampoco son congruentes con la labor humanitaria del doctor Mukwege que ha sido reconocida por Naciones Unidas, con el premio Sájarov en noviembre pasado, el premio Olof Palme en 2011 o el premio internacional Rey Balduino de Bégica. También, en julio pasado, fue condecorado con la Legión de honor francesa.

Los médicos que trabajan en la zona, como el doctor Juan de Dios Cubaka no entiende las medidas adoptadas contra el hospital.  «Ningún hospital paga, que yo sepa, derechos de propiedad intelectual». «¿Por qué sólo el Hospital General de Panzi?, se pregunta el Dr. Gracia Muhima, presidente de la Asamblea General de Panzi, quien además, con ironía manifiesta «¿si nos reclaman que.tenemos que pagar 600.000 dólares de los DPI , eso significa que nuestros profesionales ganan cuánto?

Congo, huelga hospital Panzi

Trabajadores del hospital Panzi en huelga

Mukgawe y su gente, no obstante, no se rinden. Desde primeros de año han comenzado una huelga como colofón a todos sus intentos por intentar ganar en los tribunales  lo que consideran «una discriminación» con el que se persigue cerrar el hospital. Una compleja batalla si se juega en el estricto terreno de lo que consideramos un Estado de Derecho, porque la judicatura en la República Democrática del Congo adolece de los mismos defectos que el resto de las estructuras en el país.