La enfermera escocesa con ébola, en estado crítico

«El estado de Pauline Cafferkey -la enfermera escocesa infectada por el ébola- se ha deteriorado en los dos últimos días y ahora es crítico». Es el breve comunicado publicado en la web del Hospital Royal Free de Londes, el centro donde está siendo tratada.

Su estado físico ha empeorado. Hasta el miércoles se había comunicado que se encontraba estable e incluso que se podía «sentar en la cama, hablar y leer«, aunque ya se advertía que dada la evolución del virus, los próximos días serían cruciales para saber el desarrollo de la enfermedad.

Estaba siendo tratada con plasma procedente de enfermos que han desarrollado anticuerpos y con un medicamento experimental anti-viral -del que no ha trascendido su nombre- a elección de la propia paciente contagiada.

Pauline Cafferkey, de 39 años contrajo el virus mortal mientras trabajaba como voluntaria en una clínica financiada por el gobierno de Sierra Leona, a pesar del uso de equipos de protección y controles de infección estrictos. La enfermera se convirtió en la primera persona en ser diagnosticado con Ébola en el Raeino Unido el lunes después de que ella regresó a Glasgow.

Bitácora de la experiencia de la enfermera, en contacto con el ébola

Cafferkey había trabajado como enfermera durante 16 años en diferentes centros antes de enrrolarse como voluntaria en Save the Children para ayudar con la crisis del Ébola. Durante su estancia en Sierra Leona escribio una bitácora sobre su experiencia para el periódico Scotsman.

En sus crónicas, aseguraba sentirse protegida en en el «traje de tipo extraterrestre» a pesar de los 30 grados de temperatura que soportaban. Incluso llego a bromear que ese tipo de traje sería muy útil para protegerse de las inclemencias del tiempo en su país.«Sin duda será beneficioso en la noche de un invierno frío en Escocia«, ironizaba.

En su tercera semana en el centro de tratamiento relató  la terrible experiencia de ver morir a una mujer de Ébola y cómo su hijo pequeño hijo presenciaba la escena desde una ventana. Pero también relataba la alegria y cánticos de los supervivientes cuando eran dados de alta y salían al exterior. Momentos como ese «nos ayuda a recordar el buen trabajo que estamos haciendo y la razón por la que todos estamos aquí«, escribió.