Juan Pablo Lázaro, presidente de la patronal madrileña

El hasta ahora vicepresidente primero de CEIM, Juan Pablo Lázaro, se ha convertido este jueves en presidente de la patronal madrileña en sustitución de Arturo Fernández, quien ya avanzó que dejaría en esta fecha la organización tras siete años al frente de la misma, marcha que se produce un día después de las elecciones de la CEOE en la que ha sido reelegido Juan Rosell como presidente, y tres meses después de la polémica vivida por el uso de las tarjetas B de Caja Madrid.

La Junta Directiva ha elegido a Juan Pablo Lázaro como nuevo vicepresidente de CEIM con 115 votos a favor, seis en contra y cuatro votos en blanco de los 125 sufragios emitidos para decidir sobre el relevo de Fernández.

 

Arturo Fernández ha elogiado la figura de Juan Pablo Lázaro

 

Fernández, antes de la celebración de la Junta Directiva que ha formalizado su relevo eligiendo a Juan Pablo Lázaro, ha loado la figura de Lázaro de quien ha dicho que lo hará “muy bien” al frente de CEIM y que “en absoluto” le deja una patata caliente puesto que la organización empresarial funciona a Pleno Rendimiento.

De Juan Pablo Lázaro ha dicho que es un “magnífico” empresario y un hombre “honesto” y que no e su “tapado” sino un “avanzado” como muestra que ya le nombrara vicepresidente primero en los últimos comicios de CEIM.

El pasado mes de octubre se desveló que el hasta ahora presidente de la CEIM había sido uno de los usuarios de las tarjetas B de Caja Madrid. En concreto, Fernández gastó 37.300 euros, que ya ha devuelto, pero tras la polémica surgida anunció que dejaría de ser el número uno de la Confederación Empresarial madrileña en diciembre.

Sin embargo, avanzó que no lo haría en ese momento, sino que retrasaría su salida hasta concluir con los objetivos a los que se había comprometido cuando le reeligieron presidente, como la elaboración de los nuevos estatutos.

Unos días más tarde precisó que dejaría la Presidencia de la Confederación el 18 de diciembre, un día después de las elecciones para renovar la presidencia de la CEOE, de la que también era ‘número dos’ hasta que puso su cargo a disposición de la patronal.