Encierro de los afectados Hepatitis C, primer pulso de Alonso

Encierro  indefinido en el hospital 12 de Octubre hasta que la administración les dé los fármacos de última generación que precisan para los pacientes en fase de cirrosis. Es la decisión adoptada por los enfermos afectados por la Hepatitis C y que pondrán en práctica a partir del jueves 18 de diciembre.

El colectivo de pacientes ha adoptado esta medida de fuerza ante los retrasos en la administración del Sovaldi, un medicamento que ha demostrado su eficacia en la última fase de la enfermedad y que supone la única “esperanza de vida” para los afectados.

La Plataforma de Afectados por la Hepatitis C cuenta con el apoyo de otros colectivos sociales en su movilización y no descartan con extender su protesta a otros centros hospitalarios de la Comunidad de Madrid y de toda España.

Encierro indefinido y querella criminal contra las autoridades sanitarias

El encierro comenzará a las 11 de la mañana del jueves 18 de diciembre y mantendrán la medida de presión salvo que reciban respuesta positiva por parte del Ministerio de Sanidad que dirige Alfonso Alonso, que dada la gravedad del caso no contará con los cien días de cortesía antes de enfrentarse a su primer pulso de corte sanitario.

Los afectados por la Hepatitis C libran una batalla contrarreloj por obtener el fármaco y han optado por esta fórmula radical porque “reciben cientos de quejas de afectados cada día que no lograr acceder al Sovaldi, distribuido por el laboratorio Gilead”. “NOS VA LA VIDA!! No nos queda otra. No nos dejan otra” se lamentan en su llamamiento a la opinión pública.

El medicamento -denuncian- está llegando con cuentagotas y su eficacia está probada. Un día después, el viernes 19, interpondrán una querella criminal ante la Audiencia Nacional contra la ex ministra de Sanidad Ana Mato y el actual ministro, Alfonso Alonso.

El presidente de la plataforma, Mario Cortés, asegura que la querella se presentará en nombre de los afectados por la enfermedad y de los cerca de 35.000 pacientes cirróticos que “contemplamos desesperados cómo nuestra vida empieza a correr peligro sin que las autoridades sanitarias administren los tratamientos”.