Ruz procesa a los yihadistas de la ‘Brigada Al Andalus’

El juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz ha procesado por delitos de integración en organización terrorista a 15 miembros de la  la red yihadista ‘Brigada Al Andalus’, desmantelada el pasado mes de junio en la denominada ‘Operación Gala’ que se saldó con nueve detenidos. El magistrado refleja en un auto hecho público este jueves que muchos de los integrantes yihadistas de la célula «cambiaron» y «se radicalizaron» coincidiendo con la época en la que empezaron a frecuentar la mezquita madrileña de la M-30.

El magistrado señala que, según ha podido comprobar a través del tráfico de llamadas, «la cafetería del centro era utilizada por los investigados como punto de encuentro para reunirse cuando acudían a los rezos«. Su integración en la célula coincidió con evidentes cambios «físicos y de mentalidad«. Sus familiares relatan que se dejaron crecer la barba y modifidicaron de forma evidente su actitud, iniciando «un proceso de radicalización«.

 

Ruz acusa a los procesados de reclutar yihadistas

 

Ruz acusa a los procesados de reclutar yihadistas ‘combatientes‘ en España y Marruecos para que se integraran en las facciones terroristas en Irak y Siria, principalmente relacionadas al grupo terrorista afín a Al Qaeda denominado Estado Islámico de Irak y Levante (ISIL). La célula estaba liderada por Lahcen Ikassrien, de nacionalidad marroquí y nacido en Alhucemas en 1967, al que el juez califica como «líder carismático» y emir, que ejercía sobre el grupo un férreo control y disciplina, que estuvo en Guantánamo detenido y cuyo relato sobre su estancia en la prisión publicamos en el vídeo adjunto.

La ‘Brigada’ tenía conexiones con grupos de otros siete países. El grupo, uno de los principales suministradores de terroristas yihadistas de la organización Estado Islámico en Irak y Levante (ISIL), había conseguido constituir una estructura propia a la que sus integrantes denominaban ‘Brigada Al Andalus’, manteniendo conexiones con grupos en Francia, Bélgica, Marruecos, Túnez, Egipto, Turquía y Siria.

Ikassrien adoctrinaría, asesoraría y orientaría sobre los procedimientos a seguir en las zonas donde operan los yihadistas, dada su experiencia en tal cometido tras su paso por Afganistán. Durante su fase de incursión en esta zona de conflicto, fue detenido y trasladado a la prisión de la base militar de Guantánamo.

Los otros ocho presuntos yihadistas procesados detenidos en España son Mohamed Khalouk Darouani, de nacionalidad española y nacido en Larache (Marruecos) en 1981; Abdeslam El Haddouti, de nacionalidad marroquí y nacido en Tetuán (Marruecos) en 1979; Nabil Benazzou Benhaddou, de nacionalidad española y nacido en Casablanca (Marruecos) en 1972; César Raúl Rodríguez, de nacionalidad argentina y nacido en Santiago del Estero (Argentina) en 1989; Mohamed Boukhalef, de nacionalidad marroquí y nacido en Tetuán (Marruecos) en 1984; Oialae Chergui, de nacionalidad marroquí y nacido en Asilah (Marruecos) en 1988; Younes Zayyad, de nacionalidad marroquí y nacido en Marrakech (Marruecos) en 1984; y Deniz Ibryam Redzheb de nacionalidad búlgara y nacido en Rusa (Bulgaria) en 1979.

Ruz ha procesado además a otras seis personas, presuntos yihadistas, que se encuentran huídas y en busca y captura. El magistrado constata en su auto que el grupo llegó a enviar a varios muyaidines para que llevaran a cabo acciones suicidas. Al menos dos de ellas Abdellatif El Morabet y Bilal El Helka, han fallecido.

ENTRE LOS YIHADISTAS HAY UN HERMANO DE UN HUÍDO DEL 11-M

Otro miembro a destacar de este núcleo radical yihadista es Ismail Afalah, hermano de Mohamed Afalah, huido tras los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Sus funciones en el entramado serían esencialmente operativas. Las investigaciones realizadas han podido determinar que en la actualidad se encontraría como ‘combatiente’ en algún lugar de Siria.

Los responsables y dinamizadores de esta célula yihadista mantenían una exhaustiva inspección sobre sus integrantes, ejerciendo una tutela constante y directa, que comprendía desde su «bienestar» corporal hasta su estado mental, con controles sobre su asistencia a entrenamientos físicos, a las reuniones de adoctrinamiento y a su adiestramiento operativo, consistente en el manejo de armas. Todo ello con el único fin de que llegado el momento de la selección de los futuros «combatientes» yihadistas, éstos estuvieran en plenas condiciones físicas y mentales y no vacilaran en su compromiso de unirse a la yihad.

La red empleaba para reuniones y entrenamientos una finca rústica en la provincia de Ávila. En ella desarrollaban una serie de actividades, todas ellas encaminadas a mantener la radicalización y la cohesión del grupo y a perfeccionar su entrenamiento operativo, centrándose en el entrenamiento físico de alta intensidad.