Francia: Diamantes de sangre y otros asuntos de corrupción

 

Guerras, tráfico de armas y de diamantes, minas y concesiones, golpes de Estado en el África francófona. La turbia actividad de Elf Aquitaine, la empresa pública energética que fraguaba las relaciones entre Francia y África; la que pagaba comisiones a los déspotas y corruptos dictadores. Comisiones que permitieron amasar inmensas fortunas a una larga relación de siniestros tiranos en el continente africano.

Bokassa le regala diamantes a Giscard

En este marco se produce el escándalo de los diamantes que Bokassa regala al presidente de la República Francesa, Valery Giscard D’Estaing. Diamantes y el pago de las deudas de las empresas participadas por la familia del presidente.

El 10 de octubre de 1979, el semanario satírico Le Canard Enchaîné acusaba al Presidente de la República Valéry Giscard d’Estaing de haber aceptado diamantes de Bokassa.

Bokassa que se había autoproclamado «Su majestad Bokassa I, emperador de Centroáfrica, mariscal de Centroáfrica, apóstol de la Paz y servidor de Cristo Dios» y que rigió como un tirano al servicio de los intereses franceses en África entre 1965 y 1979, se vengaba de su derrocamiento filtrando esta información contra Giscard y su “desagradecida familia”.

El “hermano y amigo Bokassa” terminó por resultar muy incómodo para Francia por su crueldad y sus excesos, incluso con acusaciones de canibalismo, y Francia respondió derrocándole con una operación de paracaidistas llamada ‘Barracuda’.

Ante las primeras informaciones, el entonces President actúa con prepotencia, no le da importancia, al fin y al cabo es un periódico satírico, al tiempo que consigue un pacto de silencio con otros medios de comunicación.

Tan solo un mes después una información publicada, Le Canard Enchaîné acusa al ministro de Trabajo de adquirir propiedades ilegalmente; Robert Boulin, apareció muerto, ahogado en un estanque, y la investigación determinaría que fue un suicidio.

En diciembre del mismo año, el mismo periódico revela nuevos datos sobre los diamantes. La entrega se había realizado en un gala organizada por el emperador en Paris, donde Giscard firmó en el “libro de oro” de Bokassa con la siguiente dedicatoria: “Para mi pariente y mi amigo, el presidente vitalicio de la República Centroafricana. Jean Bedel Bokassa.” Bokassa entrega una carta firmada por él con el siguiente contenido “..que se le comunique el estado de preparación de los diamantes destinados al presidente de la República Francesa, Valery Giscard D’Estaing.”

Giscard se vio obligado a justificarse y adujo que el valor de la venta de los diamantes había sido donado a la Cruz Roja Centroafricana. Le Canard siguió su investigación y consigue la declaración de un responsable de esta organización que niega haber recibido ese dinero. El nuevo presidente de la Republica Centroafricana, sustituto de Bokassa, David Dacko, sale en defensa del presidente francés asegurando que han recibido el talón pero todavía no lo habían entregado a la Cruz Roja.

La acusación no se hizo firme hasta que el mismísimo Le Monde se hizo eco. El escándalo ya salpicaba la campaña electoral en la que estaba inmerso el país, así que Giscard perdió la reelección presidencial en 1981 frente a François Mitterrand, que había sido su adversario en las elecciones precedentes y al que había ganado por sólo 50,6% de los votos

Giscard se había manifestado durante la campaña de 1974 y sus primeros años de mandato como un político nuevo e innovador, con fama de gran cabeza política y ni sus más detractores se atrevían a desafiarlo; con un encanto distante resultaba seductor a la gran mayoría de franceses a pesar de sus modales, de su dicción que revelaba su pertenencia a la alta burguesía francesa. Aun siendo un político de derechas realizaba políticas que eran bien acogidas por el centro izquierda: la ley Veil sobre el aborto, el divorcio por mutuo consentimiento, el derecho al voto a los 18 años, la independencia del Consejo Constitucional. “Inventó” el G5, embrión del G8 y el G20. Y realizó un alianza franco-alemana con Helmut Schmidt de excelentes resultados. Eran lo tiempos de la Grandeur.

Pero no solo los diamantes acabaron con la reelección, las sucesivas crisis del petróleo, el desempleo, la inflación, y hasta las continuas zancadillas de su compañero Chirac le habían debilitado. Giscard estaba “sonado” y a la defensiva, y los diamantes eran una losa.

En el debate televisivo de la campaña entre los dos gigantes de la política, Mitterrand gana con dos golpes de efecto, se refiere a Giscard como el «hombre del pasado» y añade “te has convertido en el hombre de la responsabilidad”.. y propone 110 medias que resultaban irresistibles: un programa de nacionalización y un elenco de medidas sociales, como la reducción de la edad de jubilación, la reducción de la jornada laboral, las vacaciones más largas, salarios más altos; todo esto provocaba miedo en los mercados y en algunos de sus colegas del partido socialista; pero era ilusionante para los franceses.

Los diamantes de Bokassa fueron el escándalo mas llamativo en la política francesa, pero el país vecino tiene un larga tradición en asuntos de corrupción y también soluciones que hemos importado, se ha castigado muy poco a los políticos “profesionales” posiblemente porque como aquí, la corrupción se extiende por todas las formaciones políticas y en todos los ámbitos de la administración territorial.

Mitterrand fue tratado especialmente bien durante su mandato, aunque se conocían hechos poco decorosos, las mentiras sobre su pasado juvenil: había ordenado pinchar los teléfonos de 150 personas, considerados enemigos políticos, periodistas, empresarios y alguna actriz que no era enemiga pero que le gustaba mucho. También lo sabia todo el mundo pero nadie hasta su muerte osó publicar que tenia una segunda familia viviendo en el Eliseo. Su hijo mayor, Jean-Christophe, conocido como “papá me ha dicho”, fue uno de los principales condenados en el “Angolagate”, el tráfico ilegal de armas soviéticas a Angola, así como en otros escándalos de comisiones y cuentas en Suiza.

Se suicidó uno de sus ex primeros ministros, Pierre Bérégovoy, que no pudo soportar la acusación de corrupción por unos créditos preferenciales. También se suicidó, en su oficina del Elíseo, François de Grossouvre, que aunque había dejado de ser asesor presidencial, seguía ocupándose de los temas ocultos.

El ex presidente Jacques Chirac, fue condenado a dos años de prisión por malversación de fondos cuando era alcalde de París, pena que no llegó a cumplir. Las acusaciones se referían a la creación de puestos de trabajo falsos en el ayuntamiento de París para financiar a su partido.

El ex primer ministro francés Dominique de Villepin fue arrestado para ser interrogado por su relación con el anterior presidente de la asociación de hoteles y restaurantes de lujo Relais & Châteaux, Régis Brulot

Los dos ministros de Chirac mantuvieron una larga historia de enemistad también en los juzgados, Sarkozy acusó a Villepin de filtrar nombres de personalidades, entre ellos él mismo, a los que se vinculaba con el banco Clearstream de Luxemburgo, insinuando que tenían cuentas secretas y que habían recibido sobornos por venta de armas. A su vez, ambos se vieron salpicados y cruzaron acusaciones por unas comisiones por la venta de submarinos a Pakistán.

Ya como ex presidente, Nicolás Sarkozy ha sido imputado por presuntos delitos de corrupción, tráfico de influencias y violación del secreto de instrucción, relacionados con la financiación irregular de la campaña electoral de 2007.

Tanto Chirac como Villepin estuvieron inmersos en otro escándalo. El abogado Robert Bourgi que declaró ser el intermediario, aseguró que de 1995 a 2005 recibieron hasta 20 millones de dólares de los gobernantes de Senegal, Burkina Faso, Costa de Marfil, Gabón y República del Congo para la campaña presidencial de Chirac en 2002.

El exministro francés de Interior Charles Pasqua, que desvió fondos públicos para la construcción de una galería de arte, fue condenado a dos años de prisión y a 150.000 euros de multa.

Christine Lagarde, Presidenta del Fondo Monetario Internacional ha sido imputada por «negligencia” por su participación en el llamado caso Tapie cuando era ministra de Economía de Nicolás Sarkozy. Por no hablar de Strauss Khan, cuyas faltas se salen del canon habitual de la corrupción económica financiera tan habitual en los despachos del poder francés.

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