Chacho: el gesto con un perro para cambiar la imagen

 

La política permite todo tipo de cabriolas. La política espectáculo, más. A la natural insensibilidad de los políticos con los asuntos de los animales o con cualquier referencia a la defensa del medio ambiente o de la naturaleza, si no es en un contexto electoral, se suma ahora el aprovechamiento de la sensibilidad de los ciudadanos en fechas señaladas como las navideñas, para lavar la cara de los actos incívicos cometidos.

Es lo que pasa con el gobierno de la Comunidad de Madrid que, acercándose a Chacho, un  perro grande y mayor que no encontraba familia que lo acogiera, intenta evitar el recuerdo del inútil sacrifico de Excalibur, el pero de la familia de Teresa Romero y Javier Limón,  muerto por una decisión administrativa precipitada y sin fundamento.

Así que en la dirección de una pretendida expiación de sus ‘culpas’, el consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Borja Sarasola, entregará este miércoles en adopción a sus nuevos dueños a ‘Chacho’, un perro que llevaba casi siete años esperando una familia en el Centro Integral de Acogida de Animales de la Comunidad de Madrid.

‘Chacho’, el perro que más tiempo llevaba esperando familia en este centro de la Comunidad, es un animal mestizo, de edad avanzada y gran tamaño, razones que hasta ahora lo convertían en el más ilustre de los invisibles, como se conoce a aquellos animales que pasan siempre desapercibidos frente a perros más jóvenes o de menor tamaño, ha informado el Gobierno autonómico en un comunicado.

El consejero de Madrid visitará otros perros

El consejero visitará, además, a algunos de los animales, perros sobre todo, invisibles que al igual que ‘Chacho’ están a la espera de encontrar familia y presentará un decálogo para prevenir la compra-capricho de cachorros durante la campaña de Navidad.

Y con este acto con un perro se sentirá satisfecho de haber hecho una buena obra social y, sobre todo, haber prestado un buen servicio a los estrategas electorales que señalarán el segmento de las familias sensibles a los problemas de los animales y las mascotas, como un campo en el que recuperar los votos perdidos. Si de verdad sirviera para evitar sacrificios inútiles y para dedicar políticas activas de defensa animal, ojalá hubiera elecciones todos los años.