Muerte en el Calderón, demasiados interrogantes

Pasan a disposición judicial los 21 ultras detenidos por la pelea junto al Calderón. Serán los jueces quienes determinen a lo largo del día si se toman medidas contra ellos tras la muerte de Francisco Javier Romero Taboada, ‘Jimmy’, en la reyerta que protagonizaron el domingo grupos ultras de las aficiones del Atlético de Madrid y del Deportivo de la Coruña.
12 de los detenidos, que ya han prestado declaracion policial, son miembros de los Riazor Blues, hinchas del equipo gallego, mientras que 6 pertenecen al Frente Atlético, 2 a los Bukaneros del Rayo y uno a los radicales del Alcorcón.

Interrogantes sin responder sobre la muerte junto al Calderón

Pero al margen de las actuaciones judiciales para esclarecer la autoría del asesinato en las inmediaciones del Vicente Calderón, existen demasiados interrogantes por despejar sobre los acontecimientos vividos en Madrid el pasado domingo.
Las delegaciones de Gobierno de Madrid y Galicia o la propia Comisión Antiviolencia se escudan en el “no todo se puede prever”; pero existen indicios razonables de que algo estaba ocurriendo fuera de la normalidad y que pasaron despercibidos para las autoridades.
Quedar a las siete de la mañana para asisitir un partido que comienza a las 12h a través de mensajes de grupo por parte de seguidores atléticos. Tomar un autobús por la noche desde Coruña donde estaban identificados los principales dirigentes de radicales y llegar a Madrid, al estadio Vicente Calderón, sin vigilancia ni escolta policial a una hora que solo invita a pensar que su intención era caldear el ambiente mediante la provocación –forma parte de ‘la tradición’ de los enfrentamientos de grupos radicales-. Que otro grupo, teóricamente ajeno al hecho deportivo, merodee por las inmediaciones del estadio Vicente Calderón.

Asimismo, existen contradicciones entre la versión de la policía gallega y la de la Madrid. Así, mientras las fuerzas de seguridad gallegas aseguran que se alertó del desplazamiento de un centenar de ultras a la capital, desde Madrid un sindicato asegura que “la policía, no tuvo conocimiento de que un grupo de radicales gallegos fuese a desplazarse a Madrid y de que se retaran con los seguidores ultras del Atlético por móvil”.
Tampoco parece una decisión ‘preventiva’ que la comisión antiviolencia califique el partido como de bajo riesgo, a pesar de que las aficiones radicales habían jurado “venganza” tras el último partido de ambos clubes en Coruña.

Igual es que los efectivos policiales en Madrid en vez de atender a lo que se gestaba – y luego se producía- jun to al Vicente Calderón, estaban ocupados en el amplio despliegue realizado para controlar las Marchas de la Dignidad que se dieron cita ese fin de semana en la capital.

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