Muere el último nazi alemán implicado en el Holocausto

Ya no quedan vivos jerarcas nazis implicados en el Holocausto. Efraim Zuroff, director del Centro Simón Wiesental, institución dedicada a la búsqueda de nazis perseguidos por crímenes de guerra se mostraba tajante a través de Twitter: «El criminal de guerra Alois Brunner murió en Damasco, Siria«.

La muerte de Brunner pone un punto y final al trabajo de esta institución en lo relativo a los nazis alemanes que participaron en el asesinato de más de 6 millones de judíos durante la Segunda Guerra Mundial, aunque según Zuroff supone una «suprema frustración«, ya que Brunner jamás compareció detenido para comparecer ante un tribunal para responder de sus crímenes. Sí   fue juzgado en ausencia en París en  2001 por la deportación de 352 niños en el verano de 1944. Fue condenado a cadena perpetua.

Brunner, que ocupó el puesto de lugarteniente de  Adolf Eichman, fue acusado de deportar a más de 128.000 judíos a campos de la muerte durante la Segunda Guerra Mundial en cuatro países de Europa: Austria, Grecia, Eslovaquia y Francia. En este último país fue el jefe del  campo de Drancy, punto donde los judíos de nacionalidad francesa eran deportados al campo de   Auschwitz, donde se les aplicaba la ‘Solución Final’.

Brunner, un nazi que jamás se arrepintió de sus crímenes

 

En los años ochenta, Brunner concedió varias entrevistas a diferentes medios de comunicación en las que lejos de retractarse de sus acciones en el pasado afirmaba «no tener remordimientos» por haber participado en el asesinato de judíos.

Llegó a Oriente Medio a mediados de los 50 con pasaporte falso y permaneció en Siria hasta su muerte. Según el centro internacional, Brunner, un especialista también en técnicas de tortura, ‘trabajó’ en este país como traficante de armas y no dudan de que estuviera implicado en la persecución de la comunidad judía residente en Siria.

La muerte de Brunner no supone en cualquier caso que el centro internacional deje de perseguir criminales de la gran guerra. Aún quedan vivos una decena de nazis que intervinieron en la Solución Final, aunque ninguno es de nacionalidad alemana.